LOS PRINCIPIOS DEL REIKI

SOLO POR HOY NO TE ENFADES
SOLO POR HOY NO TE PREOCUPES
SOLO POR HOY SE AGRADECIDO
SOLO POR HOY SE AMABLE CON TODO SER VIVIENTE
SOLO POR HOY EN TODO LO QUE REALICES SE HONESTO

DIVINO

"Amar Incondicionalmente es comprender que tienes que dar todo, dejar todo, tomar todo, aceptar todo sin distinción, entrar a tu Corazón, fluir hacia el Corazón de los demás seres y cosas, sin discriminación. Es sentir a todos y todo dentro de ti, entrar infinitamente dentro de la compasión perpetua de la Gracia y ser, sólo ser lo que eres, una perla, parte de la Fuente Divina, del Padre-Madre-Dios-Diosa."

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CURSO DE ANGELES DEL 1 AL 10

ESTE CURSO CONSTA DE 50 LECCIONES, ESPERO QUE OS GUSTE, UN SALUDO.
Dictado por Alexis Mutterken
Publicado por Maria Elena Syro P
CURSO DE ANGELES LECCIÓN 1
Ángeles y Metafísica

¿Qué y quienes son los ángeles? Los ángeles son los “ayudantes invisibles” que tras una llamada nuestra están preparados para intervenir en nuestro favor, pero respetando siempre las leyes del karma.
Son seres de luz, de muchos niveles evolutivos, que se mueven con armonía en torno a nosotros. Son admirables seres cuyas vidas inspiran y crean todo en la naturaleza.
Los ángeles son seres espirituales, y todos nosotros somos seres espirituales, pero espiritual no es sinónimo de religioso, aunque muchas religiones puedan ser muy espirituales. La espiritualidad es algo que todos llevamos dentro y de los cual demasiado a menudo estamos desconectados. Lo espiritual en nosotros es lo que da sentido a la vida, haciéndonos conectar con nuestra esencia, con la paz mental. Descubrir el mundo del espíritu, nos dicen los ángeles, es como volver a nacer.
Los ángeles pueden hacernos recordar nuestro origen espiritual y nuestro fin divino. Pueden ayudarnos a restaurar nuestro estado lamentable y a vivir una vida de acuerdo con lo que realmente somos. Sólo tenemos que hablar con ellos, pedírselo humildemente, con fe, con esperanza, con convicción.
Seres de luz, los ángeles son manifestaciones de lo divino que esperan que los acojamos en la simplicidad y en la pureza del corazón, en los brazos del niño mágico que hay dentro de cada uno de nosotros. Quieren que los abracemos, pues ellos nos abrazan constantemente y nosotros no nos damos cuenta.
Es imposible compaginar en pocas clases una realidad que es tan múltiple y compleja como la de los ángeles.
Nada tengo que enseñar a nadie, sólo he intentado extraer lo mejor de muchos textos y he querido reunir pensamientos y filosofías a veces muy diversas entre sí: reunificar el pensamiento cristiano, el laico, cabalístico, teosófico, etc.
Leyendo todo el material disponible me di cuenta de que todas aquellas cosas que hasta entonces había solamente intuido, tomaban finalmente forma. En la mente y el corazón tenía un enorme ovillo de nociones, informaciones, conocimientos parcialmente míos y parcialmente “sugeridos”. La confusión y el desorden en mi mente empiezan a ensamblar el rompecabezas que representaba el estudio de los ángeles.
Estoy convencido de que una condición esencial para todo el trabajo con los ángeles es el convencimiento de su existencia, a tal fin es necesario que obtengamos la mayor cantidad posible de información sobre nosotros mismos y ellos, y describirlos de una forma que resulte aceptable a todos.
Hay demasiadas cosas por decir, algunas parecerán como de ciencia ficción, otras se darán por descontado. Lo trato de hacer lo mejor posible, con una inmensa humildad y con gran espíritu de servicio, pero mis medios son limitados, y Ellos, por el contrario, son tan complejos.
Estoy segura que mientras estoy escribiendo todo esto, estoy rodeada de los ángeles, y que Ellos me están ayudando a encontrar las palabras correctas y la información que conviene que yo transmita. Si en algo no resulta clara, desde ya no es una falla de Ellos, sino que no he sabido interpretarlos correctamente. A lo largo de mi vida estoy tratando de incrementar mi ya diario contacto con estos Seres de Luz.
Encontraréis, quizás en desorden, pero en total hermandad y más allá de todas las teologías, ángeles cristianos, cabalísticos, devas, espíritus de la naturaleza, todos lado a lado, con la perfecta armonía que les es característica, sin espíritu de competición, sin necesidad de confrontarlos entre sí.
El ángel es energía, es presencia, sea cual sea el nombre o la imagen con que la tradición humana le ha denominado. El ángel es realidad. Que el hombre moderno lo crea o no, el ángel existe, nada podrá cambiar su ser. No importa que no lo veamos; tampoco podemos ver el sonido de la música ni el olor de un perfume, sin embargo eso no hace que no existan. Además, el que no los veamos con nuestros ojos físicos no es lo más importante, ya que hay cosas como la electricidad, que tampoco no llegamos a ver, sino que solamente percibimos sus efectos.
Con los ángeles ocurre algo parecido. Por regla general, y salvo que ellos deseen lo contrario, no podemos verlos, pero sí podemos sentirlos. No es necesario hacer complicados ejercicios de visualización para ver a los ángeles. Sólo es necesario que percibas o, mejor dicho, que te des cuenta del fruto de su trabajo y que lo agradezcas.
Entre toda la información que te iré suministrando a lo largo de las clases, serán al final de tu mente y tu corazón los que hagan la elección, será tu instinto el que te guiará hacia el modo más afín con tu modo de ver, sentir y pensar.
Creo que es mi tarea la de ir eligiendo, seleccionando, extrayendo y compaginando los distintos temas hasta convertirlos en una base de aprendizaje útil.
Debemos comprender que los ángeles quieren ser nuestros amigos. Son nuestros compañeros en el viaje de la vida por este planeta cuyo amor, luz y sabiduría puede enriquecer nuestras vidas enormemente. Quieren compartir con nosotros y ayudarnos a crecer hacia el único destino espiritual que es el nuestro. Su guía y apoyo son maravillosos, y debemos alegrarnos y dar gracias por ello.
Y nuestro agradecimiento va – ante todo y en primer lugar – hacia la Fuente de la que procedemos tanto los ángeles como nosotros. Los ángeles en sí no son esta Fuente. No son divinos, aunque ellos, como nosotros, son inmortales. Si sus rostros brillan con una luz que no es terrenal, es porque están llenos de la Luz única.
Como ya he dicho, los ángeles son nuestros amigos, no nuestras herramientas ni nuestros criados personales a quienes podemos dar órdenes. Sirven a Dios, que es Amor, y la única agenda que conocen, es el Plan Divino.
Hay una clave en la misma palabra “ángel”, derivada del griego Angelos, que significa “mensajero”. Los ángeles son mensajeros de nuestro Creador. Contienen en sí los patrones básicos de la Creación, que se tornan manifiestos en nuestro mundo tridimensional.
Ellos obran con nuestras almas en conjunción con la Mente Universal, para ayudarnos a elevar la visión y el espíritu, recordándonos la verdad, la belleza y la bondad que existe dentro de todo. Al invocar a nuestros ángeles para que nos ayuden a ejecutar tareas tanto mundanas como inspiradas, podemos confiar en que todo sucederá de acuerdo con la Voluntad Superior y no sólo con la nuestra.
Mediante esta colaboración perdemos nuestra sensación de aislamiento, empezamos a comprender realmente que no estamos solos y carentes de apoyo; que en nuestro derredor hay ayuda y guía por doquier. En esta forma comenzamos a abrirnos al estado de gratitud en el que pueden ocurrir los milagros.
La existencia de los ángeles comienza exactamente en el límite donde termina nuestro pensamiento racional y lógico, donde termina nuestro mundo convencional y rutinario. Pasando por ese límite, comienza la sorpresa y el asombro. Allí es posible encontrarlos, sutiles, livianos, de rostros luminosos y hermosos ropajes.
Ellos, extendiendo sus alas, nos ayudarán a pasar esas fronteras racionales y llegar a un sitio donde nos transformamos y comenzamos nuevamente a tener fe. Para ello tenemos que dominar nuestro mayor miedo, el de ser diferentes. Podemos tener la certeza de que ese miedo, el de ser diferentes. Podemos tener la certeza de que ese miedo se irá disolviendo y cada vez que nos dejamos caer en el desánimo, ellos nos sostendrán con sus alas. Cada vez que estemos desorientados, ellos nos susurrarán mensajes fantásticos a los oídos y nos dejarán señales para indicarnos el camino, que es tan fácil perder.
Las hadas y los duendes también transitan por estos caminos, pero muchas personas no pueden encontrarlos… sobre todo si hace mucho tiempo dejaron de soñar y sus proyectos se taparon con las malezas y las hierbas tupidas que crecen sobe los sueños nunca realizados.
Los ángeles nos enseñan también que las oraciones aprendidas en la infancia son una protección fuertísima y son fórmulas mágicas, y por lo tanto, están llenas de poder.
Ellos nos devuelven la magia, la fe en nuestros sueños, la confianza y la memoria de un origen muy antiguo. La memoria olvidada de ser hijos del cielo, hijos del esplendor, hijos de Dios. Como escribe la popular autora Solara, lo importante es que “recordemos quienes somos y no volvamos a caer en la ilusión de sentirnos como pequeños humanos que lloran por algo que esté fuera de nosotros para que nos ayude o nos asista”
Esta memoria de nuestro verdadero origen es uno de los primeros regalos que recibimos cuando los ángeles, al comunicarnos con ellos, nos permiten entrar cada vez más en sus dominios, con la facilidad que tienen los niños, para quienes este mundo mágico está siempre abierto.
En cuanto a la forma de los ángeles, ellos dicen que no están limitados por la forma, que su forma cambia mientras se mueven, participando de las cualidades de los reinos que transitan. Como no son perceptibles por nuestra vida normal, y como cambian y se mueven tanto, refiriéndolos a nuestra noción de forma, resultan amorfos.
Creo que hay momentos, cuando desean comunicarse con los humanos, en que adquieren una forma densa con el propósito de que podamos percibirlos… Después de todo, la mayoría de nosotros ni pensaría en comunicarse con una impresión en movimiento.
Aplicando este principio, los espíritus de la Naturaleza más pequeños, es decir los duendes, elfos, hadas, etc., son a veces vistos por los niños, vistiendo a la moda tradicional de la Edad Media. Este tipo de vestimentas proviene de que en aquel período algunos humanos aún estaban por lo general suficientemente próximos a la naturaleza, como para relacionarse con el mundo de las hadas.
Aprende a hablar con los ángeles es, en realidad, aprender a hablar con nosotros mismos y con nuestros semejantes de un modo nuevo y más profundo. Es aprender a comunicarnos más abiertamente con nuestro universo y estar más sintonizados con nuestro rol de co creadores y participantes de su evolución.
Para hablar con los ángeles no se requiere técnica alguna. No hay métodos fáciles para enseñar a hablar con ellos, como tampoco lo hay para comunicarnos con nuestro YO Interior. La verdadera comunicación surge de nuestro propio ser y de la totalidad de nuestra vida. Es algo en que nos transformamos en el transcurso de nuestra existencia y no algo que aprendemos. Lo que realmente comunicamos es aquello que somos, no tanto lo que podemos expresar con palabras.
Comunicarse con los ángeles requiere, en verdad, una particular actitud de totalidad hacia la vida, hacia nuestros semejantes y hacia nosotros mismos. Cualquiera de nosotros puede hablar con ellos, lo que significa que el camino está abierto a quienquiera que se proponga modificar sus conceptos preestablecidos y explorar su mundo de una manera nueva. Ello requiere una gozosa ampliación de nuestra visión de la realidad, y estar dispuestos a abrirnos a nosotros mismos y a lo que nos rodea, y a un movimiento consciente para abarcar nuestra totalidad.
Los ángeles se comunican con las criaturas humanas de un modo directo, no verbal. Pueden hablarnos de dos modos, desde adentro o desde fuera, en nuestro interior o en las señales del mundo exterior. Sus palabras no se entienden con la cabeza sino que se sienten con el corazón. No se razona, se intuye. No hemos de rompernos la cabeza con los ángeles, hemos de abrir el corazón. Con sus consejos y sugerencias, los ángeles nos ayudan a superar las limitaciones humanas, a vivir la eternidad en el momento presente, el Cielo en la Tierra.
Los ángeles siempre han estado ahí, para socorrernos, para ayudarnos, pero lo importante es, cuando pedimos su ayuda, que nos demos cuenta de su presencia en nosotros.
Estamos viviendo, en los albores del siglo XXI, un momento crucial de la historia de la humanidad. De nosotros depende que este pequeño planeta deje de ser un planeta azul y se convierta en un infierno. Los ángeles nos exhortan a luchar por nuestro hogar terrestre, pero no nos damos cuenta de ello. Están detrás de los movimientos ecologistas, están a favor de la vida. Son los mensajeros de la Nueva Era y nosotros tenemos oídos de la vieja. Nos traen un mensaje de esperanza y confianza que los humanos nos negamos a escuchar.
Los ángeles desean que trabajemos conjuntamente para mejorar nuestro planeta. Invocar su ayuda y su presencia es algo sencillo y maravilloso que podemos lograr si nos lo proponemos.
El propósito de este curso es ayudarte a contactar con los ángeles y su vibración angélica, abriéndoles las puertas de tu corazón, para que puedan penetrar en tu vida cotidiana. Aunque no te des cuenta, los ángeles están deseando entrar en tu vida, pero tú no les dejas. Constantemente les estás diciendo que no.
Los humanos tenemos una verdadera fijación con el NO. Durante los tres primeros años de vida de un niño, la palabra que mas se oye es precisamente esta: NO. Ello va creando en su cerebro una programación negativa que arrastrará de un modo inconsciente a lo largo de toda su vida y que le impedirá vivir milagros, hablar con los gnomos y las hadas, conversar con los ángeles y muchas cosas más. Así se va creando un destino aparentemente ineludible, del cual parece dificilísimo escapar. Poco a poco la vida va perdiendo luz y color, y nos instalamos en la rutina desecadora y aburrida.
No hay medio alguno para engañar al destino, ni tampoco ningún artificio para escapar al plan cósmico. Es absurdo querer liberarnos de él por nuestras propias fuerzas, desoyendo sus a menudo ineludibles lecciones. Todos nosotros hemos de sufrir nuestras propias tribulaciones y dificultades, de las que somos más responsables de lo que creemos y hemos de aprender las lecciones que comportan. Cuando aprendemos de lo que nos sucede, deja de ser tan doloroso. Pero nadie debe perder la esperanza ni desfallecer, pues la vida nos reserva un destino luminoso si somos capaces de decirle simplemente SI.
Cuando le decimos SI a la vida, una cohorte de ángeles acude enseguida a nosotros para socorrernos con sus virtudes. Cada uno de los ángeles que veremos en el transcurso de este curso está encarnando una VIRTUD a la que podrás apelar cuando te halles en dificultades. No temas hacerlo. No estás haciendo magia ni nada que se le parezca. Estás ejerciendo un derecho que tienes desde el día en que naciste, o a lo mejor desde antes de nacer.
Verás con el transcurrir de los días, que lo lindo no es solamente comunicarte con los ángeles cuanto te encuentres en dificultades, sino el compartir con ellos también las cosas lindas que vas viviendo, ya que hay ángeles de la alegría, del juego, del optimismo, etc. Es inmensa la lista de los ángeles que puedes invocar para que compartan tu vida contigo. Verás que ello te brindará una sensación de plenitud y gozo mucho mayor en tu vida, de lo que has podido disfrutar hasta ahora.
Todos los grandes maestros coinciden en que los humanos no podemos luchar por nosotros mismos, con nuestras propias fuerzas, contra nuestros defectos. ¡Y sin embargo debemos hacerlo! Y es que la única forma de luchar contra un demonio es invocando al ángel opuesto. Así de sencillo. No se trata de concentrar más energía en los defectos, en los problemas, en lo negativo. Hemos de ser capaces de volcarnos en lo positivo para que lo negativo pierda fuerza.
De este modo, meditando en la virtud del ángel, en lo que representa, vamos dejando que ella crezca en nosotros y terminará eliminando el defecto. Meditando en un ángel concreto iremos despertando en nosotros sus virtudes, sus características positivas, y veremos cómo, de un modo mágico, éstas se manifestarán en nuestras vidas.
REALIDAD Y FE
Al parecer existen dos métodos básicos para abordar un tema como el de los Ángeles. El enfoque histórico puede dar sus frutos. Se podría resumir como el método en que la realidad pesa más que la fe. Ello nos permite, además, examinar los diversos árboles genealógicos de las huestes angélicas, lo cual nos permite asimismo remontarnos a los orígenes culturales específicos de cada una de las especies.
En muchos casos descubrimos la prueba patente de la utilización global de antiguas líneas de consanguinidad. Observamos cómo los escribas de un grupo religioso concreto se limitaron a trasladar a sus escritos los mitos más sustanciosos de las tribus conquistadas o de las que les conquistaron. Ellos es mucho más evidente en los eclécticos préstamos de los hebreos. Por la misma razón, éstos pueden atribuirse el ser los introductores de los Ángeles a escala auténticamente celestial.
Si aplicamos un método estrictamente histórico, podemos caer en la gran tentación de llegar a la conclusión de que los Ángeles no son más que una colección de fantasías exageradas de los santos eruditos, lo cual podría ser cierto en muchos casos.
Existe, sin embargo, otro método que podríamos calificar de sobrenatural. En éste, la fe pesa más que la realidad. De hecho, es uno de los métodos que más utilizamos para abordar un tema como el de los Ángeles sin realmente planteárnoslo. Tenemos una serie de ideas preconcebidas, basadas en una tradición ininterrumpida de la piedad popular que parece tener unas raíces arquetípicas mucho más profundas que la mayor parte de las religiones que se han perdido en la noche de los tiempos. Estas concepciones arcaicas, bastante más antiguas que el cristianismo, el Islam o el Judaísmo, parecen haberse reproducido con los genes, o como mínimo tener una profunda ligazón con la memoria colectiva.
El último enfoque es el del método científico. Aquí la ecuación que se establece es más sutil. Se puede decir que la realidad crea la fe o bien que, al observar un fenómeno a nivel científico, el observador puede hacerse una idea de cómo funciona éste y de su naturaleza. De todas formas, los científicos modernos han descubierto que el mundo no es tan simple y que a menudo la fe crea la realidad.
Los físicos cuánticos saben que, si esperan que una partícula actúe como una onda, así será. Si esperan que actúe como un punto, se acomodará de la misma forma a su idea. Esto se debe en parte a que cualquier método de observación del mundo cambia necesariamente nuestra percepción de él. Y es todavía más fundamental la idea de que no podemos salir del universo para observarlo. Todos formamos parte de nuestro propio experimento. Este es un punto de mucha mayor importancia cuando nos planteamos la observación de los Ángeles. No debe olvidarse que no se puede dar vida al Ángel por su testigo. No existen pruebas concretas y sustanciales que demuestran lo que ha visto y experimentado el testigo. Lo demás forma parte del mito, la leyenda y la especulación
TRABAJAR EN GRUPO
Si eres tan afortunada como para formar un pequeño grupo de personas en sintonía que se reúnan para meditar y rezar, la ayuda que podréis recibir será inmensa. Y también será inmensa la ayuda que podréis dar a vuestros semejantes.
Os podréis reunir para enviar energía curativa, por medio del Ángel, a personas enfermas. Podréis enviar energías de luz, pensamientos de solidaridad, comprensión, amor fraternal y desinteresado hacia lugares o personas.
Por ejemplo, hacia una persona extraviada, una persona acusada injustamente, hacia un lugar en el que ha ocurrido una catástrofe o un desastre natural, o hacia una nación en guerra.
Antes de iniciar la plegaria, lávense cuidadosamente las manos (símbolo de la ablución ritual con la que había que acercarse al templo). Después hablen entre ustedes para decidir sobre cómo utilizar la energía y hacia quien dirigirla.
Después de esto, entrad por algunos minutos en silenciosa meditación, fijando en vuestra mente la imagen del Ángel. Pedidle con simplicidad que intervenga con sus Legiones para sanar, aconsejar, proteger…
Terminad con una plegaria colectiva de acción de gracias. Naturalmente esto no es sino un bosquejo básico; ustedes podrán aportar vuestra propia iniciativa con todas las modificaciones que consideren oportunas.
NOTICIA
En la madrugada del 2 de octubre de 1996 un recolector de basura del barrio de Barracas notó algo raro en la bolsa de residuos cerrada, que estaba a punto de lanzar al sistema triturador de su camión.
La abrió. Encontró allí una bebita de 2,400 Kg. Que no tenía más de cuatro horas de nacida. La llevó de inmediato a la maternidad Sardá, donde, con amor y ciencia, la dejaron en perfecto estado de salud a las 24 horas.
El hecho se hizo público y más de 200 familias se ofrecieron para adoptarla. Al tener que anotarle en su historia clínica los médicos coincidieron en llamarla Milagros.
El hombre que la halló es Miguel Ángel Vanderbergue, 42 años, casado, dos hijos. Lloró ante los periodistas, de pura bronca y emoción.
Miguel significa “¿Quién como Dios?”; Ángel significa “enviado de Dios”. El hecho ocurrió el mismo día en que la Iglesia Católica celebra – desde hace unos 300 años – el Día del Ángel de la Guarda.

LECCION 2
LOS ÁNGELES A TRAVÉS DEL TIEMPO
Los Ángeles vienen a todos nosotros en variedad de formas. Algunos los ven directamente, en persona, o en visiones o sueños. Otros han sentido su refulgente presencia, o los han oído hablar o cantar. Hay quienes los han experimentado como musas que los inspiran creativamente. Y algunos, a lo largo de los siglos, han dedicado su vida a estudiar a los Ángeles desde una perspectiva puramente filosófica o teológica.
Además, de las informaciones sobre ángeles que contienen las escrituras hebreas, el Nuevo Testamento y el Corán, cada una de las tradiciones religiosas tienen una vasta literatura clandestina sobre los seres celestiales, y sobre cómo establecer contacto con los mismos.
Sin embargo, ahora estamos viviendo en otro momento de la historia. Las tradiciones secretas son compartidas en la actualidad por todo el planeta. Estamos en el umbral de un gran cambio. Por una parte nos enfrentamos a un aparente desastre global; por la otra hay potencial para la más gloriosa transformación espiritual que nuestra especie haya visto nunca. Parecemos estar más desequilibrados que nunca. Sin embargo, también estamos más entretejidos globalmente, más abiertos, interesados y evolucionados.
A esta altura de la aceleración personal y planetaria se están descartando reglas previas y formas antiguas. El contacto con los Ángeles, que solía requerir años de meditación y dedicación, está ahora a disposición de todo el que lo busque, porque los ángeles están más próximos a nosotros, y más dispuestos a trabajar con nosotros, en un plano consciente, de lo que estuvieron en miles de años.
Es obvio que los Ángeles están llegando cada vez a más personas, trayendo el mismo mensaje: es hora de cambiar, hora de crecer, de curar nuestras idas y nuestro bienamado planeta. Los Ángeles no establecen contacto sólo con personas especiales o de un modo secreto, sino que lo hacen abierta y gozosamente, trayendo buen humor y buenas nuevas.
Si queremos entender plenamente la dimensión de los Ángeles, debemos aceptar el supuesto de su existencia real. Los Ángeles son reales en la misma mediad que este escrito es real. Podrás objetar que a este papel lo puedes ver, sentir, que tiene consistencia al tacto, que pesa, mientras que el Ángel no tiene nada de esto y es del todo invisible…
También la fuerza de la gravedad es invisible y, sin embargo, es la fuerza más importante en todo el universo. Determina la estructura física de cada ser viviente, permite a los océanos permanecer en sus abismos, al viento seguir una dirección y mantiene en perfecto orden cada cuerpo viviente o inanimado. Y sin embargo, no existe en nuestro actual nivel de tecnología un instrumento capaz de medirla.
Sabemos que está, que existe, pero no podemos intervenir de ninguna manera sobre ella; no conocemos ninguna de las leyes que regulan su curso. Para la ciencia del 2000 la fuerza de la gravedad continúa siendo un misterio, como los Ángeles; con la diferencia de que, sobre los Ángeles, se han dicho mucho más cosas.
Cada ser humano, ya sea bueno o malo, santo o pecador, dispone de un Ángel custodio. Es una presencia real que desempeña un cometido junto al ser hermano humano. El Ángel habla, nos susurra ideas, propone cambios, sugiere la solución a cada uno de nuestros problemas, nos trae intuición y sabiduría.
Susurra en nuestra mente, en ese momento privilegiado en el que estamos resbalando de la vigilia al sueño, o también al despertarnos, cuando se ha acabado el sueño pero aún no estamos del todo lúcidos.
Las mayores intuiciones y revelaciones de nuestra vida, nos vienen en esos momentos, sugeridas por nuestro “alter ego”, del cual, con desdén, rechazamos la existencia. El Ángel habla y nosotros estamos sordos, o más bien convencidos de haber hablado nosotros o de haber encontrado solos la solución o la inspiración.
Su ayuda nos llega en el silencio y en la tranquilidad, a menudo sin reconocerla ni pedirla. Si, por el contrario, nuestra postura con relación a él cambiase, se convertiría en una verdadera colaboración.
Por lo tanto, el Ángel es, pues, una realidad, más para penetrar en la profundidad de su ser, debemos comenzar por cancelar algunas ideas preconcebidas que tenemos sobre él.
Antes que nada, abandonemos la idea de un Ángel con alas emplumadas. Lo sé, es una imagen querida, fuertemente enraizada en nuestra mente, será un lugar común pero es confortador. El Ángel con sus bellas alas susurrantes como las de las palomas o las de la gaviota, capaz de volar siempre y en cualquier lugar a nuestro alrededor, de atravesar los cielos para alcanzarnos es, pura y simplemente, una bella imagen, que nos ha ayudado quizás a superar el miedo a la oscuridad, siendo niños, o el miedo a estar en casa solos.
Tranquilízate, el Ángel de nuestra infancia ha existido, existe y siempre ha estado junto a nosotros, jamás se ha alejado un metro, ni siquiera cuando hemos olvidado o, peor, renegado de su existencia.
Si queremos extender nuestro pensamiento y ver el Ángel de la “virtud o cosa”, debemos imaginarlo carente de forma humana, alada o no. El Ángel es energía, es puro espíritu, infinitamente más ligero y sutil que el aire (que pede ser pesado y contaminado) o que la misma luz.
El Ángel ES.
Esta representación no es fácil de comprender ni de aceptar, ni siquiera hoy en que nuestra toma de conciencia está muy avanzada.
Imagínate el nivel de evolución de la humanidad hace diez mil años, en la época en la que presumiblemente se desarrolla la narración bíblica. Los Ángeles se manifestaban con mucha frecuencia a los hombres. Para hacerse visibles debían asumir una forma que fuese comprensible a la inteligencia humana. Debían ser creíbles y aceptables. No podían manifestarse en su verdadera esencia, esto es, puro espíritu o energía del todo informe, y por lo tanto no perceptible al ojo físico.
¡Quién hubiera dado crédito a una persona que nos dijera haber dialogado con un “remolino de energía”! no le creeríamos ni siquiera hoy, especialmente hoy.
El Ángel sabe que no debe atemorizar excesivamente al hombre y que debe hacerse aceptar como criatura venida del cielo para traer la palabra divina. En la imaginación popular ningún ser podría surcar los cielos sin ser sostenido por las alas; ¡se aplastaría contra el suelo!.
La pregunta es: ¿Qué aspecto tendría un ángel si pudiéramos verlo? Es difícil responder. Los físicos encuentran el mismo problema para determinar como es un electrón. ¿Es una partícula o una onda? ¿Está en un solo sitio en un momento dado o en varios? Lo mismo ocurre con los Ángeles. Su cuerpo existe en varios sitios a un mismo tiempo o en todos ellos. ¿Cómo, pues, se podría dibujar el retrato de un Ángel o tomarle una foto? No se puede. Ellos en ciertas circunstancias dadas pueden retrasar lo suficiente su energía como para hacerse visibles a nuestros ojos físicos, pero lo hacen por nosotros.
Si nuestros sentidos sutiles estuvieran plenamente desarrollados, como lo estarán en nuestra historia futura, podríamos comenzar a verlos como seres de radiantes pulsaciones lumínicas. Esa luz no es como la que proviene del sol, el fuego o una bombilla eléctrica. Es una luz mucho más sutil, que todo lo penetra.
Los veríamos así, pero también los veríamos en muchos sitios diferentes al mismo tiempo. Sería como sostener muchas diapositivas de la misma persona contra una luz intensa, para poder verlas a todas al mismo tiempo. En medio de esta superposición de cuerpos se vería una intrincada trama de fibras, como filigrana o, más correctamente, como los meridianos, esas fibras de energía en flujo por el sistema de acupuntura de nuestro cuerpo.
Algunas de esas fibras estarían dentro de su cuerpo, pero muchas se extenderían también hacia fuera, sin tiempo ni espacio, hacia todos los rincones del universo. Son esas fibras lo que algunos han percibido como alas, así como es u luz lo que ha inspirado en otros la idea de que tienen un halo.
Hay muchos tipos diferentes de ángeles, algunos se podrían parecer a esferas multidimensionales; otros a rayos de luz, espirales de luz, conos de luz, y el tamaño variaría desde una mota hasta una galaxia. Aunque su tamaño es filtrado por nuestras percepciones, guarda alguna relación con su función y su naturaleza. Cuanto más grande parecen, más colectiva es su función. Así, algunos de los que llamamos “seres superiores” se nos presentarán como más grandes.
Los ángeles nos vigilan; esa es claramente, una de sus funciones. Pero también se nos revelan, expandiendo gradualmente nuestra visión del mundo para incluir un universo más grande, tanto en el plano interior como en el exterior. Nos ayudan a ver que no estamos solos y a la deriva en un cosmos vasto y desierto, como simples grupos de moléculas reunidas al azar, sin ton ni son ni propósito.
Todos somos una parte de esa expansiva oleada de conocimiento, y la historia de esta ola es parte de nuestra herencia espiritual global. No pertenece a los miembros de ninguna religión, raza, credo o sexo en particular, sino a toda la humanidad.
Es importante destacar que los sufíes hayan reconocido a los ángeles como amigos bienamados. Los sufíes fueron los místicos del mundo islámico, quienes veían a los ángeles como compañeros del corazón, reflejos de Dios, el Bienamado. En su obra encontramos una reconciliación del conflicto entre quienes ven a los ángeles como seres externos y quienes los consideran aspectos de nuestra alma o Yo Superior. Cuando comprendemos que es nuestro ángel, nuestro verdadero yo, el compañero de nuestra alma, quien nos conduce hacia Dios, ya no importa que el ángel esté dentro o fuera: la paradoja ha sido superada. Y se inicia una nueva era de relaciones entre las dos especies.
LA IMPORTANCIA DE ESCRIBIR

Conviene que tengas un cuaderno especial para anotar los distintos mensajes y conversaciones con tú ángel. Tal vez quieras usar también una birome especial, algo que destaque y diferencie estos elementos de los comunes.
Por sencillo que esto parezca, otorga respeto a tu encuentro con tu ángel y te ayuda a pasar de la conciencia ordinaria a la angelical.
Comienza por fechar cada mensaje que recibas, y cuando la comunicación haya terminado, convendrá que le pongas un título breve, resumiendo el tema. Esto te ayudará a recordar los puntos principales de cada transmisión y te facilitará su búsqueda más adelante.
Uno de los motivos por los que destaco la importancia de anotar los mensajes angélicos es que, en un principio, tenderás a desechar lo que surja como invento tuyo o producto de tu mente.
Al anotarlo preservarás las palabras para poder, más adelante, distinguir claramente la voz de tu ángel. Escribir fija esa frágil conexión y te proporciona un registro de tus relaciones a medida que se desenvuelven.
El releer las transmisiones en otro momento enriquecerá tu vida con el amor y la claridad que caracteriza a la voz angélica. Además, cuando los observes desde cierta distancia te asombrará lo acertado y esclarecido de esos mensajes.
Para hablar con tus ángeles no hace falta meditar durante veinte años en la cima de una montaña. Los diferentes ejercicios te preparan para hacerlo, te ayudan a tornarte receptiva y dispuesta a aceptar, a experimentar sentimientos de compasión, ternura, profundo entendimiento y placer.
Los ángeles nos conectan con nuestra más elevada fuente de conocimiento: el YO Superior, ese aspecto de uno mismo que tiene conciencia de Dios. Es amante, pero neutral; compasivo, pero no sentimental. Existe en cada uno de nosotros, aunque muy pocos pueden mantener estados de conciencia de Dios por períodos prolongados. Pero muchos de nosotros lo entrevemos ocasionalmente, gracias a Dios. Lo suficiente para saber que forma parte de quienes somos. Y trabajar con los ángeles ayuda a traer ese Yo Superior.
La escritura no es el único medio de comunicarte con tu ángel. Para algunas personas puede no haber palabras, sino un movimiento de sensaciones, colores, imágenes y hasta música. Toma nota o dibuja lo que aparezca. Como quiera aparezca la información, debes estar preparada para registrar lo que recibas. Escribir o dibujar es un reconocimiento, una aceptación de lo que se te ha dado. En este aspecto los ángeles se parecen mucho a nosotros, los humanos: cuando se los reconoce, les encanta dar más.
Recuerda que “ángel” significa “mensajero”. Lo que surja a través de ti será un mensaje de los ángeles, ya aparezca en forma de palabras, imágenes, música o sentimientos. Puedes imaginar a los ángeles como algo externo, como otra forma de vida, o como algo interno, un aspecto de tu Yo Superior. De un modo u otro, las técnicas para comunicarse con ellos funcionarán del mismo modo. Así como no hay arriba y abajo en el espacio exterior, tampoco hay dentro ni fuera en el reino angelical. Todo está vinculado.
Acércate a los Ángeles con un sentido infantil del juego y la diversión. Si alguno te parece extraño y hasta ridículo, no importa. Estás en un viaje de descubrimiento que revelará tu propio potencial de profunda y amorosa comunicación, no sólo con los ángeles sino con todas las personas de tu vida.
DIARIO DE ÁNGELES

A fin de ayudarte a definir tus mentas, aspiraciones y deseos más profundos, y con ello descubrir cómo los ángeles pueden contribuir a la creación de una energía positiva que te acerque a ellos, es conveniente comenzar un diario de ángeles, el cual se convertirá en tu cuaderno de trabajo con el fin de llegar a comprender tus objetivos y visualizar tu futuro, de la misma forma en que aprenderás a centrarte en lo que deseas en vez de preocuparte por lo que todavía no has conseguido.
Los Ángeles poseen formas muy creativas para hacerte saber lo que se requiere para llevar a cabo tu misión fundamental. La clave es reconocer los indicios que demuestran que los ángeles trabajan o juegan para ti a través de tu Ser Superior (o de tu propio Ángel de la Guarda). Estos indicios incluyen: la paz del espíritu, sentimientos de esperanza, golpes de suerte y encuentros favorables. Estos síntomas confirman que te encuentras en el buen camino y que los conductos que te comunican con tu ángel se hallan abiertos y sintonizados con la dicha radiante del universo.
En tu diario podrás liberar tu imaginación de la trampa de la severidad. Si te sirves de él podrás desafiar, aceptar y alcanzar la galaxia de tu imaginación. Tu imaginación es tu línea directa con Dios. Si cultivas y haces producir tu imaginación, te salvarás del tedio y una vez más entrarás en sintonía con tu intuición.
Utiliza tu diario como una agenda que te enumere las maneras de tomarse la vida tan a la ligera como los ángeles y te recuerde que debes ser menos seria en la vida. Sigue en tu diario la pista de todo lo que descubras sobre la dicha y la liviandad. Anota los proverbios y extractos de los libros y artículos que te inspiren. Sigue de cerca todas las experiencias de los ángeles, sus sincronicidades y tus pensamientos sobre ellos. Utiliza este diario para descubrir otras dimensiones de tu sentido del humor y tu liviandad mediante la conciencia angélica.
Verás como puedes trabajar o jugar con los ángeles para adquirir un nuevo conocimiento de ellos, proceso por medio del cual descubriremos que la felicidad radica en nosotros y no en nuestras circunstancias. Sabrás cómo los ángeles pueden guiarte y asistirte cada día de tu vida.
Piensa por un momento que la vida es un experimento que tiene por meta la revelación. Tú sola no puedes llegar a ella. La revelación es la facultad de obtener oportunidades valiosas por un mero accidento. Es más factible que casualidades de esta índole ocurran cuando tu vida tiende más a realizar experimentos espirituales que a experimentos físicos o tangibles.
Quizás nosotros mismos iniciamos el experimento antes de nacer buscando a los padres adecuados, los posibles lugares y demás oportunidades para nuestro desarrollo, con el fin de que nuestros cuerpos evolucionen y crezcan de acuerdo con las pautas establecidas en nuestro experimento.
Es probable que nos pongamos el listón muy alto, más de lo que nos imaginamos cuando realmente llevamos a cabo el proceso. Un aspecto positivo de este experimento radica en que se trata de algo muy propio y personal en donde tú puedes cambiar las reglas, traspasar los límites, batir nuevas marcas a cambiar totalmente el curso de los acontecimientos, porque dispones de libre albedrío.
Otra parte positiva respecto al experimento de desarrollo es la de poseer ayudantes invisibles de la divina providencia, que son los que te recuerdan cuáles eran tus metas al inicio de la experiencia. Siempre se encuentran allí para recordarte, mediante su inspiración, lo maravillosa y fantástica que eres. Estos ayudantes invisibles son los Ángeles.
La vida no es un experimento tan serio, sino uno más ligero, optimista y lleno de humor. Si atraes a ángeles a tu vida y a tu conciencia, experimentarás la felicidad y el humor radiante del universo.
CONOCE A TU ÁNGEL

Te daré por separado un ejercicio muy importante, sobre todo la primera vez que se efectúa. En este caso visualizar al propio Ángel significa entrar efectivamente en contacto con él. Significa abrir de nuestra iniciativa aquella puerta detrás de la cual el Ángel ha estado siempre exiliado.
En los planos sutiles, existen barreras tan sólidas como en los planos de lo físico. Un pensamiento negativo crea una pared en el plano astral, insuperable para las criaturas que aquí viven y trabajan. Viceversa, la apertura mental y la disponibilidad abren un camino que podrán recorrer para llegar hasta nosotros.
La visualización, en realidad es una técnica para hacer descender la sustancia de los planos superiores hacia los vehículos inferiores. Es una verdadera técnica de transmutación.
El ejercicio completo para la visualización del propio Ángel hay que ejecutarlo en sus detalles sólo la primera vez, después será suficiente hacer volver a la mente su presencia y el Ángel estará cerca de nosotros.
Recordemos, además, que el Ángel es armonía y belleza, dispongámonos mentalmente en la mejor situación de serenidad física y mental.
En la visualización, la primera imagen que aparece es la más importante, la que será utilizada como referencia cada vez que se quiera volver a llamar al Ángel de la muerte.
En el momento en que leas las instrucciones, hazlo con la máxima serenidad y atención, pues esta primera lectura es ya una meditación. Las imágenes se formarán en tu mente en el momento mismo en que leas la palabra escrita. Esas imágenes son reales.
Si logras visualizar durante la lectura, habrás obtenido el mismo resultado de la meditación. El Ser que habrás visualizado a libro abierto será el que retorne, cada vez que lo llames con tu mente.
PROGRAMACIÓN ANGÉLICA NRO. 1 – Conoce a tu ángel

Antes de leer lo que sigue, tranquiliza tu espíritu y prepárate exactamente como si debieses meditar con los ojos cerrados:
1) Siéntate cómoda y relajada.
2) Efectúa tres respiraciones lentas y profundas.
3) Visualiza un gran cielo azul nocturno. Imagina que estás al aire libre en una espléndida noche estival. Estás observando el cielo nocturno de un azul intenso, tachonado de estrellas. Todo en torno tuyo es serenidad y paz, envuelto por el color de la noche.
4) Fija tu atención observando las estrellas, míralas, busca con calma, contando por lo menos hasta siete. Parecerá que las estrellas huyen o desaparecieran de tu visión; no te preocupes del resultado, no estás compitiendo con el tiempo. Puede ser suficiente un minuto o diez, utiliza el tiempo necesario.
5) Observa ahora atentamente una sola estrella. Aíslala de las otras y mira cómo resplandece en el cielo nocturno. Lentamente es punto luminoso se mueve. Atraviesa el cielo y baja hacia donde estás.
6) Según se va acercando se vuelve cada vez más grande y luminosa. Su luz alumbra el cielo nocturno, se ha vuelto ahora como un gran meteoro luminoso.
7) Continúa observando esta transformación. En el interior de esta luz se entrevé una figura. Obsérvala atentamente mientras se va dibujando su silueta: es tu Ángel.
8) Presta mucha atención a esta criatura. Anota mentalmente cada uno de sus detalles. Imprímela bien en tu mente y en tu corazón. Es tu Ángel.
9) Sonríele y camina a su encuentro con las manos tendidas. Él vendrá hacia ti envolviéndote completamente con su luz. Serás todo uno con su luz.
10) Entre tu realidad y la suya se ha establecido un contacto. Mantente mentalmente en su luz, mientras que logres visualizarlo, podrás comunicarte con él, podrás hablarle. Antes que nada, dale las gracias por haber respondido a tu llamada.
11) Pídele ayuda y protección. Pídele que se quede a tu lado y que vuelva cuando tengas necesidad de Él.
12) Mantén este contacto vivo en tu mente, no será difícil. La sensación es tan agradable que difícilmente tenderás a abandonarla.
13) Manifiéstale tu amor y tu gratitud. Usa las palabras que surgirán directamente de tu corazón. No busques un lenguaje sofisticado. Háblale como hablarías a tu imagen reflejada en un espejo.
14) Prométele la asiduidad de tu pensamiento y la autenticidad de tu amor. El Ángel es verdad y pureza además de energía.
15) Salúdale con afecto y gratitud y déjale volver a su cielo azul, no lejos de ti. No estará nunca tan lejos como para no poder escuchar tu llamada a intervenir.
CUENTO DE ÁNGELES
Tres Ángeles estaban preocupados por esconder a Dios en alguna parte, para preservarlo de las maldades del hombre.
Uno de ellos dice: “el mejor lugar para esconderlo es en el fondo del mar”. Pero el segundo le contesta: “no, porque el hombre es capaz de inventar un submarino que llegue hasta allí y pretenderán dañarlo. Mejor guardémoslo en la estrella más lejana”.
“Tampoco”, dice el tercero, “también el hombre puede inventar una nave espacial que alcance esa estrella para dañar al Creador. El mejor lugar donde podemos esconderlo es en el corazón del hombre”.
Y los otros le preguntan: “¿y qué puede pasar si el hombre encuentra a Dios en su corazón?”. El tercer ángel con mucha paz, les dice:
“Si el hombre encuentra a Dios en su corazón, también va a encontrar el amor. De esa manera podrá compartir ese amor con todos los demás hombres y ya nadie podrá dañar a Dios ni querrá hacerlo”.
NOTA.
Cuando en esta lección se habla del ANGEL DE LA MUERTE SE REFIERE A ESTO
Tenemos que considerar que fundamentalmente, con lo que hoy en día sabemos, es que no existe lo que se llama “Muerte”, ya que es solo el cambio de una dimensión o etapa a la otra. El ‘morir’ significa el renacer o nacer a otra etapa evolutiva del alma, ya que el alma o espíritu son eternos.
La muerte solamente es para nosotros los humanos, el dejar el ropaje de nuestro cuerpo físico, que es el que ubica al alma. Cuando el cuerpo físico deja de existir renacemos a otra etapa de VIDA del alma.
Me doy cuenta hoy en día, enero del 2010 que esta explicación la puedo dar en este momento pero cuando escribí el curso creo que en el 2001 o 2002, no se me ocurrió incluir esta explicación. 


Dictado por Alexis Mutterken
Publicado por Maria Elena Syro P


CURSO DE ANGELES
LECCION 3
Dictado por Alexis

ENCUENTRO ANGÉLICO

Debemos examinar profundamente cualquier encuentro de tipo espiritual para constatar si se trata realmente de un encuentro angélico o no. A fin de ayudar en esta evaluación quiero mencionar unos cuantos puntos que es preciso tener en cuenta.
1) Los encuentros con ángeles no nos dejan una sensación de ansiedad ni temores indefinidos.
Los ángeles son seres de luz; viven su vida plenamente en paz y en el gozo de saber que están actuando en untado de acuerdo con su naturaleza. No se limitan a presentarse ante nosotros, entregarnos su mensaje y desaparecer dejándonos con miedo y ansiedad. Por lo menos no lo hacen sin dejarnos la solución para nuestras ansiedades. Dios es la certidumbre definitiva, la afirmación de toda bondad; las inspiraciones que nos llegan de Dios, ya sea a través de sus ángeles o por cualquier otro medio, son completamente positivas y concebidas para nuestro mayor beneficio. Por supuesto, tales mensajes no son toda dulzura y luz. Pero, por muy duro que nos resulte recibirlo, siempre trae amor, siempre es positivo y claro.
Un verdadero mensaje de los ángeles nos deja con una sensación de confianza, para nada ansioso. No importa que el mensaje sea gozoso o cargado de íntima sobriedad, siempre sentiremos una gran confianza interna en el sentido de que el contenido del mensaje nos será de provecho, es adecuado para nosotros y armoniza con lo que, en lo más hondo del espíritu, sabemos qué son las cosas correctas y sinceras.
En otros casos, el mensaje podrá aumentar nuestra comprensión de lo que somos y para qué estamos en la tierra, porque nos conduce hacia lugares más profundos de nosotros mismos, en corazón y en espíritu, pero aún en un caso así, al final siempre sentimos una confianza absoluta y plena de que el mensaje es verdadero.
2) Los ángeles no nos dejan confundidos.
San Pablo hizo notar que “Dios es un Dios de orden, no de confusión”. Los ángeles llegan a nosotros provenientes de Dios. ¿Sería entonces posible que Dios se tomara el “trabajo” de enviar a un mensajero celestial con capacidad para revestir la forma que se considerase necesaria para comunicarse,.. y luego se limitara a dejarnos un mensaje confuso?
No. Por supuesto, eso no quiere decir que Dios pase por alto nuestra mente humana. Lo que hemos de hacer es pensar en un mensaje angélico, actuar en consecuencia, y hacer que forme parte de nosotros antes de que podamos aprovecharlo. Sin embargo, según podemos ver, la confusión existente en nuestra sociedad y en nuestras propias vidas, no estamos viviendo del todo y a la perfección en la luz, puesto que en tal caso ya no existiría el desorden y mucho menos el caos. Cuando uno de esos mensajes está lleno de incoherencias, elaborado con señales confusas, es muy posible que haya surgido de nuestra propia mente.
3) Los ángeles no intentan obligarnos a nada.
Cuando los ángeles llegan a nosotros trayendo un mensaje, ese mensaje es de Dios; no se trata de mensajes de los propios ángeles.
Cuando recibimos un mensaje que, a nuestro entender, puede ser angélico en su origen, y tan perentorio que nos sentimos impulsados a cumplirlo sobre la marcha, o cuando consideramos que no nos queda otra elección o incluso que, en caso de no cumplir el mandato, sobrevendrá un castigo, entonces hay que dudar de que se trate de un mensaje proveniente del cielo.
Uno de los aspectos más preciados de la naturaleza humana es el libre albedrío, la capacidad de que estamos dotados para elegir según sea nuestra voluntad entre lo malo y lo bueno, o sencillamente lo que consideremos que sea más conveniente para nosotros.
Los impulsos que provienen de Dios, ya sea en forma directa o durante el transcurso de nuestra vida, están destinados a ayudarnos para que podamos hacer lo bueno, lo inteligente, y lo que contenga amor. Dios nos ha creado como seres que pueden elegir, y que se sienten satisfechos por el hecho de poder hacerlo; por lo tanto, Dios no ha de forzarnos en modo alguno, y mucho menos a través de mensajes llevados por los ángeles.
Cuando los ángeles llegan a nosotros con un mensaje que compromete nuestra mente o nuestra voluntad, siempre está destinado a dejarnos con la necesaria libertad para elegir.
4) Los mensajes angelicales llaman la atención hacia el que los envía y no hacia el mensajero.
¿Se te ha ocurrido pensar por qué razón los ángeles se presentan con más frecuencia bajo la apariencia de seres humanos comunes, para nada celestiales, criaturas apenas metidas en un cuerpo que algunas veces tenemos el privilegio de ver? Creo que es así porque no quieren que nos fijemos en ellos más de lo indispensable, sino en el mensaje que nos traen y en Aquel que lo envía.
Siempre que recibamos un mensaje que de alguna manera no nos incite a aproximarnos más a Dios – es decir, a rezarle o agradecerle, ya sea en voz alta como estableciendo una comunicación sin palabras -, será conveniente que echemos un vistazo a nuestro interior y nuestra capacidad creativa como posible fuente del mensaje.
Si la figura del mensajero aparece tan opaca entre nosotros y el mensaje (o quien nos lo envía) como para que sólo podamos verlo en él, entonces ese mensajero no es un ángel. Es necesario subrayarlo constantemente, los ángeles nunca se interponen en el camino. No quieren convertirse en el centro de nuestra atención durante más tiempo del indispensable para entregar su mensaje o hacer aquello para lo cual han sido enviados.
5) Examinar siempre los frutos de cualquier encuentro angélico o de todo mensaje que se le presente, tanto en su vida, como en la vida de los suyos
Creo que Jesús lo expuso con toda claridad cuando recordó que “por el fruto se conocerán los árboles, pues un buen árbol siempre tendrá que dar buenos frutos….” Un encuentro angelical proveniente de Dios y no de la propia imaginación siempre tiene que producir buenos frutos, resultados tangibles.
Desde luego, cuando nuestro propio anhelo de encontrar a Dios nos lleva a imaginar más de una cosa, más de lo que ofrece la realidad, también encontraremos buenos frutos. No somos troncos muertos, ni mucho menos; somos criaturas extraordinarias, hermosos seres, y tengo la certeza de que cualquiera de nosotros tiene que haber producido alguna vez un puñado de dátiles o de jugosas aceitunas. Pero si tropieza con alguna negatividad dañina – es decir, malos frutos – como resultado de un encuentro con un ángel, con toda sinceridad tengo mis dudas de que se trate de uno de esos encuentros.
6) Poner a prueba todo aquello que parezca ser un mensaje angélico pero esté en contracción con lo que tienes por cierto, sabio y pleno de luz y amor
Otra forma de poner a prueba la realidad de un encuentro angélico consiste en examinar muy a fondo el contenido del mensaje, y también lo que el portador dice y hace. Los ángeles son enviados de Dios, cuyas palabras dirigidas a nosotros siempre han de estar colmadas de luz, gozo, paz, sabiduría, amor, coraje y confianza.
Por lo tanto, las palabras que nos digan los ángeles deberán estar siempre en condiciones de conducirnos hacia un amor más grande, hacia la alegría y la confianza. Lo mismo pasa con los hechos de los ángeles, que nos conducen hacia la luz, la paz y todas las cosas buenas que provienen de Dios.
Si un ser que se aparece en una visión ordena que alguien le encienda velas todos los días, o de algún otro modo tratar de dirigir la atención del que recibe el mensaje hacia los mismos que lo traen, entonces tendremos la obligación de examinar mucho más de cerca todo lo que se relacione con la autenticidad o no del mensaje. Hemos de tener siempre en cuenta que los ángeles no atraen hacia ellos más atención de la que consideran necesaria.
7) Todo encuentro angélico nos cambia mucho o poco, pero siempre para mejor.
Siempre que Dios llega a nosotros a través de sus ángeles nos resulta imposible no cambiar de alguna manera muy sutil. Es posible que el encuentro nos sirva para despertar un interés acerca del reino espiritual que jamás habíamos tenido, o por lo menos alguna curiosidad en ese sentido.
Quizás el encuentro nos haga penar en lo afortunados que hemos sido y nos impulse a sentir más piedad y más sentido de solidaridad con los más necesitados y menos venturosos. Es posible que nos haga comprender lo valiosos que somos a los ojos del cielo, cuán maravillosos somos, qué gloriosas son todas las creaciones de Dios.
Tal vez alcancemos a oír una vocecita que nos trae la certeza de que Dios nos ama, tal como tantas veces ocurre cuando un ángel acude a rescatarnos de una situación difícil o peligrosa.
Del modo que sea, siempre hay allí un resto de gracia, como un fertilizante programado para actuar en el momento debido, destinado a permitirnos crecer. O hay encuentro con los ángeles pensado para dejarnos tal como estábamos, sea donde fuere que hayamos estado. Si no podemos crecer un poco, o por lo menos experimentar la necesidad de crecer (lo hacemos, ya que, después de todo, siempre tendremos el libre albedrío para crecer o no), ¿cómo podremos decir que nos hemos encontrado con un ángel?
8) Los encuentros con ángeles no pueden tener consecuencias perjudiciales para quienes nos rodean
Esto no quiere decir que todos deban creernos cuando les hablamos de nuestros encuentros con los ángeles. Pero sí podemos confiar en que la misión angélica significa para nosotros – y para quienes nos rodean y a quienes amamos – nada más que amor y paz.
En ocasiones las reacciones de los que están junto a nosotros, en cuya buena voluntad creemos, pueden servir de mucho para ayudarnos a determinar si en realidad hemos sido tocados por un ángel. Cuando los demás le digan que está procediendo de manera ajena a su carácter habitual, y no precisamente para mejor sino más bien todo lo contrario, entonces convendría ponerse a pensar seriamente en cómo seguir la pista a sus actos hasta llegar a la experiencia. Si lo consigue, cuídese antes de atribuirlo todo a un mensajero celestial.
9) Todo ser al que podamos convocar, ya sea por medio de ritos o sin ellos, probablemente no sea un ángel.
Conviene no olvidar que los ángeles son seres soberanos, dentro de los límites marcados por su servicio hacia nosotros y para con la Divinidad. No se trata de seres a los que podemos dominar a voluntad.
Jamás podríamos convocar a un ángel para que apareciera ante nosotros y ni siquiera para que nos hablara, ya sea merced a nuestra propia energía o reuniendo a un grupo dispuesto a aunar voluntades, como tampoco utilizando artefactos tales como la tabla Guija o las cartas de Tarot.
Jamás se podrá forzar a uno de esos seres. Los propios ángeles se encargarán de hacer saber cuándo consideran que corresponde presentarse, y ellos entienden que deben hacerlo sólo cuando Dios les comunica que el momento es el adecuado.

* * * * *
ÁNGEL DE LA GUARDA
Cada persona en la Tierra tiene asignado un ángel de la guarda. Cada ser humano, independientemente de sus creencias, aspecto físico o condición, tiene el privilegio de poseer un ángel de la guarda. Está contigo siempre, vayas donde vayas, hagas lo que hagas. Tu ángel de la guarda ha estado siempre contigo incluso cuando decidiste venir a l mundo en tu forma actual de ser humano. También recuerda y también tiene en cuenta las metas que te has marcado en la vida, y tampoco olvida las aspiraciones que yacen en tu subconsciente.
Seguro que recordarás alguna situación de peligro en tu vida de la que podrías haber salido gravemente herida y que una fuerza invisible te condujo a la salvación. Quizás no hayas tenido una experiencia así, pero habrás leído u oído de alguna similar. La mayoría de los que conducimos un auto, especialmente por las carreteras, conoceos la existencia de ángeles de la guarda. Varias veces habrás visto coches al borde de un accidente que, empujados por una extraña fuerza, han evitado una colisión en el momento preciso.
Cuando uno resulta gravemente herido y alguien acude a salvarle la vida en el instante preciso, éste último generalmente va porque “algo” le ha indicado que fuera. El ángel de la guarda del herido ha ido a buscar al ángel de la otra persona y le ha transmitido la llamada de socorro. Fundamentalmente, se sabe que los ángeles de la guarda nos vigilan y protegen en cada uno de nuestros movimientos.
¿Por qué pues no intentamos llegar a conocer a nuestro ángel de la guarda? Tu ángel de la guarda puede ayudarte de muy distintas maneras, aparte de salvarte de accidentes de coche o de daños físicos. Cultiva una profunda relación con tu ángel de la guarda. Le puedes pedir sabiduría y clarividencia en los momentos más confusos de tu vida. También puedes conseguir que tu ángel establezca contacto con los ángeles de la guarda de tus amistades para que así puedan comentar entre ellos tus relaciones.
Haz caso de tu intuición; ésta irá en aumento si estás en armonía con tu ángel. Ten en cuenta que los mensajes de advertencia y consejo que recibes de tu ángel de la guarda llegan a ti gracias al conocimiento profundo de tu intuición. ¿Has dejado alguna vez de hacer algo porque de repente has tenido la sensación de que iba a ser un error, dándote cuenta más tarde de que si lo hubieras hecho, los resultados habrían sido desastrosos?
Sé creativo con tu ángel de la guarda. En tu intimidad, compórtate como el niño que tiene un amigo y confidente invisible. A los ángeles les encanta. Se sabe que los niños ven y hablan con sus Ángeles. Esto sucede antes de que puedan expresar aquello que ven con exactitud, pero hay algunos que recuerdan cuando podían ver y hablar con su ángel de la guarda.
En determinados periodos del desarrollo de un niño sus ángeles de la guarda llaman a sus ayudantes. El ángel suele necesitar ayuda cuando el niño cumple los “terribles dos años” de edad. Después de que todo haya vuelto a su cauce (esto depende del niño), no se precisa de ayuda extra hasta que el niño pase a la adolescencia y comience a conducir. En este momento, algunos jóvenes disponen de un ejército de Ángeles de la guarda, pero la mayoría de ellos cuentan por lo menos con dos Ángeles que trabajan horas extras para protegerlos durante esta etapa tan arriesgada. A los veinte años, edad en que los jóvenes son conscientes de que no son indestructibles, la ayuda angélica ya no es tan necesaria. Más adelante en la vida la ayuda extra variará según las necesidades.
Un gran número de seres humanos sufre a lo largo de su vida y esto hace que se produzca una regresión en su crecimiento espiritual, porque se sienten profundamente desdichados. En el subconsciente de estas personas existe la idea de suicidio cuando tienen que reaccionar o tomar decisiones importantes en la vida. Los ángeles se sienten frustrados cuando deben asistir a estos infelices. Es obvio que los Ángeles no participarán de esta infelicidad. Por lo tanto éstos sólo pueden esperar a que estas personas decidan dejar de sufrir y se produzca así una transformación. Estamos dotados de libre albedrío, así que, si queremos sufrir, o creemos que esto es lo apropiado, es problema nuestro.
A veces creemos que los ángeles están de vacaciones. Algo que creemos que ni Dios ni nuestro ángel de la guarda lo permitiría, ocurre. Uno de los grandes misterios de la vida es entender por qué a personas buenas les acaecen desgracias y, en cambio, malas personas tienen suerte en la vida. Podemos elucubrar al respecto y encontrar respuestas tales como el karma y a otras tantas lecciones que debemos aprender. Pero nunca se puede responder de manera satisfactoria a la pregunta de por qué existe la injusticia en el mundo. Nuestros ángeles de la guarda nunca se van de vacaciones, pero cuanto más positivos y optimistas seamos, más fácil les será protegernos y darnos sustento.
Así pues, llénate de esperanza, confianza y fe, porque tu ángel de la guarda siempre se ocupará de ti. No te preocupes por el mañana, sé feliz por ser quien eres y da gracias a tu ángel de la guarda. Ten siempre presente que él es el mismo hoy, que ayer y que mañana. El quiere recordarte que en estos momentos estás viva y que, te guste o no, esto es un hecho.
Tu ángel te vigila y controla cada uno de tus pasos, esperando siempre un progreso. Ya sea de la desgracia a la normalidad, de la normalidad al bienestar o del bienestar a la felicidad absoluta; tu ángel siempre quiere llevarte a un escalón superior. Estará siempre a tu lado para recordarte el importante papel que juegas en este planeta tan concurrido.
La costumbre católica de recitar la oración del Ángel de la Guarda puede ayudarte a sentir la presencia de tu ángel:
Ángel de la Guarda, dulce compañía
No me desampares ni de noche ni de día.
Las horas que pasan, las horas del día,
Si tú estás conmigo serán de alegría.
No me dejes solo, sé en todo mi guía
Sin ti soy chiquito y me perdería.
Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía,
Ángel de mi guarda, dulce compañía.

* * * * *
¿QUIÉN SOY YO?
Conocerse a sí mismo no es por cierto tarea sencilla, pero sí esencial, siempre que nuestro deseo sea llegar a aprender cómo ponernos en contacto con nuestros ángeles. Ellos están observándonos con muchísima más precisión que nosotros mismos. Pueden recordar cada una de nuestras aspiraciones. Esto es algo que jamás podríamos igualar, pero, en cambio, podemos y debemos tratar de recordar todo cuanto hemos hecho en este mundo. Llevar a cabo una especie de autobiografía mental.
Para preparar esas memorias, o como se las quiera llamar, tendrás que disponer de algunos momentos particularmente calificados del día o de l anoche, aquellos en los cuales nuestros procesos mentales no se ven perturbados por nada y por lo mismo se muestran más activos, ya que éste será un ejercicio de la mente y la voluntad.
Elije una habitación tranquila o un espacio abierto, con tal de que allí se produzca el menor número posible de distracciones. No pongas ninguna clase de música, puesto que este ejercicio ha de ser una entrega muy seria y de total concentración. Escoge también una silla cómoda o adopta una postura recta y alerta, de ningún modo relajada ni carente de un enfoque definido.
Tómate unos minutos antes de acostumbrarte al ámbito que haya a tu alrededor, que serán aprovechados asimismo para expulsar de tu mente toda posible preocupación. A renglón seguido, deberás expresar lentamente una breve oración implorando ayuda y cooperación. Se elevará esa plegaria a la Altísima Fuente que cada no reconozca como existente fuera de nosotros, diciendo algo similar al o que sigue:
“Humildemente trato de saber de mí cuanto pueda saber: quién soy, de dónde provengo, hacia dónde voy, y qué es lo que deberé hacer en éste mi viaje por este mundo. Pido ayuda y esclarecimiento para comprender qué significa ser humano, qué significa ser yo. Doy gracias por el conocimiento e iluminación que necesito para hacer esto.”
Después, permanece sentada alrededor de un minuto y formúlate esta pregunta: “¿Quién soy?”. Y a partir de entonces empieza a contestar, con todos los detalles de que seas capaz, todas las conexiones y recuerdos posibles. No hay respuestas correctas o equivocadas; cualquier cosa que “seas” es correcta. Intenta establecer todas las relaciones, todas tus cualidades y defectos, cada experiencia pasada.
Las afirmaciones que se hagan acerca de quiénes somos tendrán que contener la mayor exactitud posible. Si se trata de una cualidad que forma parte de nuestra vida, si es una esperanza que se abriga para disfrutar durante la vida, si forma parte del pasado o del presente, todo eso también deberá mencionarse.
Cuando hayas terminado – cosa que puede demandarte horas e incluso varias sesiones por el estilo – da gracias por todo lo que eres, lo que has hecho y lo que desearías ser. Para entonces, lo más probable es que hayas expresado al menos un millar de declaraciones acerca de quién eres, y te percatarás de cuán complicado es, y con cuántas otras vidas, las vidas de otros, has tenido que ver. Tus ángeles acudirán en tu ayuda, porque es importante para ellos que tu propia autoconciencia se acreciente.
Este ejercicio sólo deberás realizarlo una vez, siempre que le concedas el tiempo y la atención que realmente merece. No obstante, podrás repetirlo en caso de que quieras agregar más detalles a tus propias apreciaciones respecto de lo que eres.

* * * * *
INVOCACIONES Y ORACIONES
Voy a darte una serie de oraciones e invocaciones provenientes de las más diversas fuentes.
Muchas de ellas proceden de los libros de Hodson que, como ya hemos visto, tenía mucha familiaridad con los Ángeles.
Elegí aquella que más se acomode a tu modo de ser, repítela y, si es posible, fotocópiala y divúlgala. Así te convertirás en colaboradora activa en la construcción del famoso puente entre nosotros y Ellos.
Pero casi tengo la certeza que, si has llegado en tus estudios a esta parte, ello significa que, desde hace ya mucho tiempo estás trabajando en la construcción de aquel famoso puente, mucho más de lo que tu memoria logre recordar.

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ORACIONES
A los Ángeles Sanadores
¡Os Saludo, Devas de la sanación!
Venid en nuestra ayuda.
Verted vuestra energía curativa
Sobre este hermano nuestro.
Colmad cada célula de fuerza vital.
Dad a cada nervio la paz.
Aplicad los sentidos torturados.
La onda de vida que sube
Lleve calor a cada fibra
Mientras el cuerpo y el ánima son restaurados
Por vuestro poder sanador.
Dejad que un ángel vele,
Que conforte y proteja
Hasta que la salud retorne.
Un ángel que rechace todo mal
Y acelere el retorno de la fuerza
O acompañe a la Paz si la Vida se ha acabado.
¡Os saludo, Devas de la sanación!
Venid en nuestra ayuda
Compartid con nosotros las fatigas de la Tierra
Para que Dios se despierte por medio del hombre.
A los Ángeles de la Naturaleza
¡Os saludo, Devas de la Tierra y del Cielo!
Venid en nuestra ayuda.
Dad la fertilidad a nuestros campos,
Desatad la vida en todas nuestras semillas,
Que nuestra tierra puede ser fecunda.
¡Os saludo, Devas de la Tierra y del Cielo!
Venid en nuestra ayuda
Compartid con nosotros las fatigas de la Tierra
Y que la Divinidad interior sea liberada.

* * * * *
MEDITACIÓN PARA CONECTARNOS CON NUESTRO ÁNGEL GUARDIÁN
1) Siéntate cómodamente frente a plantas y flores, obsérvalas, conéctate con la belleza de la naturaleza que se encuentra frente tuyo. Inspira esa belleza y siente como esta energía de la belleza llega a tu corazón.
Desenfoca la vista y comenzarás a ver una luminosidad que irradian las plantas que se encuentran frente tuyo. Inspira profundamente y siente como esa energía, con cada inspiración llena tu corazón y comienzas a sentir una sensación de amor que sale de tu corazón, pasando por tu cabeza y se conecta con la planta que se encuentra frente tuyo, y la sensación de amor sigue creciendo.
2) Plena de energía de Amor cierra tus ojos e imagina el cielo estrellado a tu alrededor, imagina que todas las estrellas se conectan contigo. Inspira profundamente y siente como el Amor en tu interior crece.
Siente como esa energía sale de vos a través de todos tus poros e ilumina tu cuerpo energético, va hacia el cosmos y regresa llenándote de más Amor.
Tu ser está conectado con el universo, pleno de energía.
3) Visualiza sobre tu cabeza la imagen de un Ángel. Imagina que la luz que sale desde el centro del corazón del Ángel es blanca y dorada. Inspira y siente como esta luz cubre tu cabeza y tu rostro. Comenzarás a sentir un cosquilleo en tu coronilla, un tibio calor que te envuelve.
Inspira aún más profundamente y siente que esa luz llega a tu corazón. Siente paz y alegría plena. Cuando sientas esto pide a tu Ángel que te dé una muestra de su Amor generando una coincidencia favorable para vos y hace un pedido simple para sentir su acción en tu vida.
4) Lleva tus manos hacia el corazón en señal de agradecimiento a Dios y a tu Ángel. Conserva lo más posible el estado de felicidad que está en vos en espera de la señal que le pediste a tu ángel. Una vez que sientas la presencia de tu ángel y su acción en tu vida, te encuentras preparada para profundizar aún más esa relación y transformarte en un canal de la luz del Reino Angélico en nuestra tierra.
No está demás que antes de dormir repitas la tradicional plegaria de nuestra infancia: “Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”, solamente para que nuestro protector sepa que lo tenemos presente.



LECCION4

Curso dictado por Alexis Muetterken

ENCUENTRO ANGÉLICO II

Quien haya experimentado un encuentro con ángeles, si su vida se ha visto alcanzada por el amor angélico, lo primero que sentirá es más amor por sí mismo, como si fuera un ser único y maravilloso. Y además de ese amor ha de sentirse más libre para amar a los demás, a las otras criaturas, por lo hermosa que son (incluyendo a los Ángeles). Y esas personas llegarán a amar la luz, a Dios, porque Dios es el autor de todo amor, la fuente y el objetivo final de nuestro amor.

Claro que uno puede estar tan envuelto en uno mismo, tan dominado por un amor egoísta que cree que somos perfectos, que terminamos por confundirnos al punto de cree que nuestros sueños o percepciones son angelicales. Y si nos amamos de manera tan desordenada, hasta podemos llegar a imaginarnos que un ángel nos ha llenado de amor. Pero si es así como suceden las cosas, entonces advertiremos, observando con cuidado, que esa experiencia no hizo que aumentase nuestro amor por Dios o por nuestros semejantes. Por el contrario, encontraremos que todo nuestro pensamiento se ha centralizado en mí, en el yo, no en los otros.

Cuando el encuentro angélico es auténtico, lo primero que hará será llevarnos a la más profunda meditación y la contemplación de los grandes misterios del universo, pero al final conseguirá que nos volvamos hacia todo lo exterior para amar al mundo con mayor seguridad.

Los milagros se producen con mayor frecuencia de lo que suponemos. No me estoy refiriendo a curas milagrosas de enfermedades mortales, sino a esos pequeños milagros personales de cada uno de nosotros, que sirve de algo así como indicadores que apuntan al hecho de que Alguien nos ama.

Considero que los milagros son recordatorios de que el universo dista de ser un caos imposible de ordenar o reconocer, que hay en él un orden establecido para todo cuanto existe, y que las distintas dimensiones a las que denominamos cielo y tierra no se hallan totalmente separadas. Todos los milagros realizados por los ángeles, no son sino otros tantos signos indicadores del amor de Dios, ya sea que se trate de hechos dramáticos o de fenómenos muy sutiles.

LOS ENGAÑOS DEL OSCURO:
No me gusta hablar de la oscuridad. Creo que cuanto más aludamos a ella, mayor será el poder que le demos, y perder nuestro tiempo en eso no puede ser sino algo tonto, porque si miramos siempre hacia la verdadera luz, nos veremos colmados de esa luz y la oscuridad perderá toda su fuerza sobre nosotros. Pero también es verdad que ninguno de nosotros es tan perfecto como para contemplar siempre la luz sin trepidar, y no hay persona tan sabia como para que pueda distinguir siempre entre la verdadera Luz y la oscuridad. De modo que se torna necesario establecer algún discernimiento respecto a los espíritus oscuros para que podamos redondear esta presentación.

Los Ángeles caídos existen, son ángeles que por diversas razones han perdido el interés genuino que deben tener los ángeles por la raza humana, por decirlo de alguna manera. La existencia de tales criaturas se ha reconocido desde los tiempos en que el hombre comenzó a escribir en tabletas de arcilla o en láminas de pergamino. Son seres personales, al igual que los ángeles de la luz.

Si bien las filosofías y teologías que a ellos se refieren discrepan de manera radical tanto en el tiempo como en el espacio, resulta importante comprender que, por razones sólo por ellos sabidas, algunas veces deciden hacer notar su presencia (con disfraces que pueden resultar muy auténticos) a fin de llevarnos por mal camino e impedir que sigamos buscando la Luz que es Dios. Tal vez sean exactos ciertos relatos antiguos en el sentido de que tienen celos de los humanos porque Dios nos favoreció incluso por encima de los seres angélicos… pero eso es algo que no puedo afirmar.

Con todo, si bien no es lo común, se sabe que los ángeles de la oscuridad se disfrazan para hacerse pasar por ángeles del cielo. Es por tal razón que muchos místicos que han tenido frecuentes encuentros con los Ángeles – como por ejemplo San Juan de la Cruz y más recientemente el Padre Pío, un sacerdote italiano que muestra los estigmas -, siempre han desconfiado de sus encuentros, tanto si se trató de un ángel o de otro ser humano (como por ejemplo la Virgen María) o incluso del propio Dios.
El temor ante la posibilidad de no estar en condiciones de distinguir la Luz de la oscuridad ha impulsado a más de uno a evitar por completo los encuentros con ángeles. Todavía hoy, son muchos los que aconsejan tener muchas precauciones con el tema de los encuentros angélicos, en razón de que los poderes de engaño del oscuro son muy grandes.

Quiero decir que los ángeles de la oscuridad, sólo hasta cierto punto están en condiciones de falsificar a los verdaderos Ángeles de la Luz. Es que directamente no tienen en su interior capacidad para que una persona pueda desarrollarse en dirección a la Luz, como tampoco para sentir amor y gozo verdaderos, por la sencilla razón de que ya han dejado de saber qué son esas cosas. Son incapaces de producir nada que no sean frutos falsificados, que pronto se destruyen, se pudren y se vuelven amargos.

Por lo general, ni siquiera intentan conquistar nuestra mente por medio del mal en sí mismo. Nos seducen para llevarnos a la adoración de nosotros mismos y de los dones de que disponemos, tal como si nos hubiésemos creado solos y nos hubiéramos dado todas esas capacidades de que disponemos. En lugar de volvernos hacia la Llama que es Dios, nos engañan induciéndonos a penar que esas pequeñas lenguas de la Llama que ilumina y da calor a nuestro espíritu son ellas mismas la verdadera Luz, la auténtica llama.

En todos los casos, cuando nos volvemos hacia la Luz, la oscuridad pone pies en polvorosa, y creo que es todo cuanto debemos saber sobre esta cuestión, a menos que tengamos que tratar con ellos o seamos sencillamente unos tontos.

* * * * *
EL TEMOR Y EL MIEDO
Lo contrario del amor, en cierto modo, no es el odio sino el miedo, el temor. Porque el odio no es nada tangible, es un vacío que significa la total ausencia de amor, un cero absoluto en la escala de amor. El miedo en cambio, es otra entidad: es lo que cualquiera de nosotros experimenta cuando no confía en el amor que alienta en nuestro corazón. Y por cierto que en estos días nuestras muestras de confianza son muy escasas.

No creemos en nuestros hijos ni en nuestros cónyuges, en nuestro trajazo y ni siquiera en nuestro país. Como resultado de todo ello, podemos llegar a estar tan colmados de temores, incertidumbres y ansiedades, que al final nuestra vida se paraliza… Pero es imposible transformarlos.

Nos sentimos descontrolados, o creemos que nos controla nuestra vida y no al revés. Queremos tocar a nuestros ángeles y sentir que ellos a su vez nos tocan, porque sentimos que no los afectan nuestros miedos: ellos creen y confían en el Amor, del cual son sin la menor duda sus servidores.

De modo que, para nosotros, los ángeles constituyen una fuente de paz y tranquilidad que por todos los medios tratamos de asumir y aprender de ella. Muchas personas son llevadas a alcanzar esa serenidad total que gobierna al ser angélico tratando de compartirla o comprenderla para que también peda bendecir sus vidas.

Desde luego, habrá algunos que quieran llegar demasiado lejos, gente que no desee tomar el control de su vida sino que se alegraría de que la gobernasen totalmente los ángeles. Se trata en esos casos de sujetos cuya personalidad es tan frágil, o ha sido tan sacudida, que para cualquier actitud que tomen tienen necesidad de que alguien los guíe y con todo gusto se apoyarían en los ángeles. También esas personas buscan entrar en contacto con sus ángeles.

Asimismo, para algunos, los ángeles constituyen una suerte de figuras sustitutivas de Dios. Muchos adultos consideran que el moderno concepto de Dios les resulta inaceptable, o harto impersonal y distante, como tampoco aceptan que, según la antigua doctrina, Jesús sea Dios bajo una forma humana, personal y accesible. Sin embargo, la búsqueda de Dios forma parte de nuestro ser más interior. Es universal la necesidad de estar unidos a nuestra Fuente.

Tales personas ven con frecuencia en los ángeles aquello que aún no pueden percibir en Dios: amor personal que surge en ellos porque han sido tocados; una sabiduría que no reconoce tiempos y los alcanza para enriquecerlos; una fuerza increíble elaborada para inspirarlos.


TRABAJO CONJUNTO
Los convoquemos o no, los ángeles están con nosotros en nuestra vida cotidiana, dispuestos, deseosos y encantados de ayudarnos. No importa lo que hagamos: meditar, hacer compras, conducir el auto o bucear a profundidad, ninguna tarea es demasiado pequeña, ningún objetivo demasiado grandioso como para no merecer su afectuosa atención.

Ahora veremos algunos ejemplos de las maneras en que nuestros compañeros celestiales acompañan y animan las actividades cotidianas, y de cómo puedes solicitar su ayuda para alcanzar tus objetivos.
Algunos libros contemporáneos sobre los ángeles se concentran en las intervenciones milagrosas, incidentes en que se salvaron vidas y se evitaron calamidades. Aunque son apasionantes, indiscutiblemente, esos acontecimientos suelen producirse sólo una vez en la vida, sin embargo los ángeles están muy presentes y disponibles para todos y cada uno de nosotros, todos los días y no sólo en ocasiones especiales.

Por dispuestos que estén a ayudarnos, los ángeles no son hadas de la buena suerte que toquen tu copa con una varita mágica y te otorguen todos tus deseos. Pueden ayudarte a alcanzar lo que desea tu corazón, pero no crear tu destino. Eso sólo pueden hacerlo Dios y tú. Lo que hacen los ángeles es servir a Dios mediante cada uno de nosotros. En realidad, más de uno de nuestros invisibles ayudantes nos han sugerido, en muchas ocasiones, que los humanos somos las manos de los ángeles y la voz de sus mensajes inspirados.

Cuando aprendes a conversar con tus ángeles, entras en una asociación de trabajo con ellos. Un socio es alguien que trabaja contigo, que comparte tu alegría, te arroja la pelota y te respalda en tiempos de vacas flacas. Para desarrollar esa sociedad, basta con acordarte de pedir ayuda a tus ángeles, y con frecuencia se te presentarán cuando realmente los necesites, aunque hayas olvidado llamarlos.

Pide a tus ángeles que te acompañen durante tu vida cotidiana. Pídeles que te aquieten o te guíen las manos cuando hagas algo que requiera habilidad y precisión. pídeles que te conduzcan a alojamientos adecuados si estás en una ciudad que no conoces. Pídeles que aseguren un viaje y un regreso sin peligros y que faciliten los trasbordos cuando viajéis, tú o tus personas queridas. Cuando quieras expandir tus conocimientos, tu capacidad o tus habilidades, no dejes de pedírselo a tus ángeles.

Uno de los beneficios de recurrir a los ángeles es que el acto de pedir elevará tu manera de encarar las cosas. Al refinar tu actitud, al abrirte a la afirmación y a un punto de vista positivo, realizas tus posibilidades de éxito en todo lo que haces o deseas lograr. Al visualizar el mejor resultado posible, atraes las energías positivas para que fluyan hacia ti.

Desde los tiempos más remotos, la gente ha trabajado con las energías positivas para crear lo que deseaban en el plano físico. Como resultado han crecido culturas y civilizaciones. A lo largo de milenios, ciertas maneras de operar energéticamente han resultado invariablemente efectivas para el propósito de la manifestación. Reciben distintos nombres de los diferentes sistemas y escuelas de pensamiento; algunos cambian el orden de la ejecución. Pero las leyes o pasos siguen siendo los mismos. En realidad son muy simples y, con ayuda de tu ángel, puedes utilizarlos para alcanzar tus objetivos.

Si bien hay muchas variaciones y agregados al proceso de manifestación, existen sólo cinco principios que se aplican universalmente. Con la asistencia angélica puedes ampliar notablemente el poder de estas leyes, porque la naturaleza angélica contiene un ingrediente vital para la manifestación: una amorosa aceptación. Como los ángeles existen en un plano de pensamiento superior, más próximo al reino de la Fuente Creativa, pueden ayudarte a sembrar tu meta en la dimensión donde el pensamiento es, realmente, creación.

1) El primer paso en la manifestación es la intención. Tomas la decisión consciente de tener lo que deseas. Si no estás segura de desearlo de verdad, dedica unos minutos a imaginarte teniéndolo. Si no puedes visualizar o sentir cómo es, quizás no lo quieras del todo. O tal vez no crees poder tenerlo. A veces dejamos de desear algo cuando pensamos que no podemos tenerlo, aunque no dejemos de quererlo, por supuesto; simplemente, negamos el deseo. Con frecuencia, el miedo a la desilusión debilita la intención. Tenemos miedo de no conseguir lo que deseamos. Este miedo se crea en la sensación de poco valer.

2) El segundo paso para alcanzar tu meta es el compromiso de obtenerla… y estar dispuesto a aceptar todo lo que te traiga. Tienes que estar segura. Nada de melancólicos “tal vez” o “si yo pudiera”. Nada de ambivalencias. Este paso requiere que concentres tu intención y experimentes la convicción de que puedes tenerlo. ¿Alguna vez obtuviste algo que deseabas desesperadamente, sólo para descubrir que, después de todo, no lo querías? ¿O no supiste qué hacer con lo obtenido? La culpa está en la falta de compromiso.

3) El tercer paso requiere afirmación: reclamar lo que deseas utilizando una visualización, afirmándolo en voz alta y escribiéndolo o dibujándolo. Puedes hacer cualquiera de estas tres cosas, pero cuantas más hagas, mejor, porque cada una activa tu intención y comienza a establecerla en el reino físico. Para visualizar el logro de tu objetivo experiméntalo tan plenamente como puedas, por medio de tantos sentidos como te sea posible: debes verlo y sentirlo, oírlo, tocarlo y hasta degustarlo, si se puede.

Afirma lo que deseas diciendo en voz alta: “Ángel quiero tener…. “. Recuerda las palabras de la Biblia: “En el principio fue el verbo”. El sonido de tu voz crea una onda y el poder de tu intención la claridad de tu visualización, dan esa onda potencia y duración.

Algunas personas hacen un mapa del tesoro de lo que desean, recordando figuras que ilustren su meta y pegándolas en una hoja de papel o cartón.

Cada uno de estos actos reforzará tu convicción interior, iniciando la realización de lo que desea. Estás cocreando con nuestro Creador, con la ayuda de tus bienamados ángeles. Tu parte consiste en concebir todo el cuadro y cómo quieres que sea.

4) El cuarto paso es la gratitud, dar gracias por la manifestación, como si ya se hubiera producido. Existe ya en otra dimensión, que es familiar a nuestros alados colegas. Sé generosa con tu agradecimiento y tus alabanzas a la Fuente de Todo.

5) El quinto paso es el más difícil: el desprendimiento. Tienes que liberar tu meta hacia el Universo, para que este pueda hacerse cargo y entregar lo que has pedido. Cinco breves palabras te ayudarán a recordarlo: “Déjalo y deja a Dios”.

* * * * * *
INVOCACIONES Y ORACIONES
Invocaciones Matinales
A los Devas de Ceremonias
Hermanos de las huestes dévicas,
Venid todos en nuestra ayuda.
Dadnos vuestro ígneo poder dévico
Como os damos nuestro amor humano.
Llenadlo todo con poder y vida;
Participad con nosotros en los trabajos de esta tierra
Para que la vida formal se torne libre.

A los Ángeles de la Música
¡Salve, Devas de la Música!
Venid en nuestra ayuda.
Entonad par nosotros cantos de alegría.
Llenadnos con vuestra divina armonía.
Despertadnos para que podamos oír vuestra voz.
Armonizad nuestros oídos con vuestro canto.
Animad nuestra música terrena con vuestra luz.
Participad con nosotros en los trabajos de la Tierra.
Que los hombres oigan las melodías que cantáis
Más allá de los reinos del Tiempo y el Espacio.

A los Devas Guardianes del Hogar
¡Salve, Ángeles Guardianes del Hogar!
Venid en nuestro auxilio.
Participad con nosotros en nuestra labor y recreación.
Estad con nosotros para que oigamos vuestros vuelos
Y sintamos vuestro aliento en nuestras mejillas.

Acercaos y sentid nuestro amor humano;
Tomad nuestras manos en las vuestras.
Relevadnos por algún tiempo
Del agobio de esta carne.

Permitidnos participar con vosotros
De vuestra admirable libertad por el espacio,
De vuestra inmensa vida en el aire soleado,
De vuestra gran intensidad jubilosa,
De vuestra unidad con la Vida.

Ayudadnos a trabajar y recrearnos,
De modo que se acerque el tiempo

En el que toda nuestra raza
Os conozca bien
Y os salude como hermanos peregrinos
En el sendero de Dios.

¡Salve Ángeles Guardianes del Hogar!
Venid en nuestro auxilio.
Participad con nosotros en nuestra labor y recreación,
Para que la vida interior sea libre

A los Ángeles Constructores
¡Salve, huestes dévicas constructoras!
Venid en nuestro auxilio.
Ayudad a este nuevo nacimiento
En el mundo de los hombres.

Fortaleced a las madres en sus dolores.
Enviad vuestros ángeles de bien,
Que atiendan el lecho del nacimiento
Y asistan a la alborada
De esta nueva vida.
Dad al niño que viene
La bendición del Señor.

¡Salve, huestes dévicas constructoras!
Venid en nuestra ayuda.
Ayudad a este nuevo nacimiento
En el mundo de los hombres,
Y que su Divinidad interior pueda verse en libertad.

A los Ángeles Sanadores
¡Salve, Devas del Arte de Curar!
Venid en nuestra ayuda.
Derramad vuestra vida que cura
En este … (dígase lugar o persona)

Que toda célula se cargue de nuevo
Con fuerza vital
Dad la paz a todo nervio.
Que el sentimiento atormentado se calme.

Que la marea creciente de la vida
Inflame todo miembro
Para que vuestro poder curador
Restablezca alma y cuerpo.

Dejad aquí (o allí) un ángel que vele,
Conforte y proteja,
Hasta que vuelva la salud o la vida se aleje,
Para que mantenga alejado todo mal,
Acelere el retorno de la fuerza,
O conduzca a la paz donde cese la vida.

¡Salve, Devas del Arte de sanar!
Venid a nuestra ayuda
Y participad con nosotros de los trabajos de esta tierra.
Que Dios se vea libre en el hombre.

A los Ángeles de la Naturaleza
¡Salve, Devas de tierra y cielo!
Venid en nuestro auxilio.
Dad fertilidad a nuestros campos.
Dad vida a todas nuestras simientes,
Para que esta nuestra tierra sea fructífera.

¡Salve Devas de tierra y cielo!
Venid en nuestro auxilio.
Participad con nosotros en los trabajos
De nuestro mundo.
Que la Divinidad interior sea libre.

A los Ángeles de la Belleza y el Arte

¡Salve, Ángeles de la Mano de Dios!
Venid en nuestra ayuda.
Imprimid en nuestros mundos
De pensamiento, sentimiento y carne
Un sentimiento de Belleza Divina.

Ayudadnos a percibir la visión del YO,
A reconocer en todas las cosas creadas,
La Belleza del Yo.
Que a través de la Belleza encontremos,
Profundamente oculto tras velos externos,
De color, línea y forma,
El verdadero YO.,
Así habiéndonos ayudado,
Inspirados con el poder
De expresar en nuestras vidas
Todo cuanto hayamos visto,
La Bondad, la Verdad y la Belleza.

Permitid que os veamos y conozcamos,
Ángeles de Su Mano;
Que al veros aprendamos a participar
En vuestra tarea de sembrar belleza por El mundo.

¡Salve, Ángeles de la Mano de Dios!
Venid en nuestro auxilio.
Participad con nosotros en los trabajos de la tierra.
Para que la belleza interior pueda revelarse.

Himnos Vespertinos de Plegaria y Acción de Gracias

Que las bendiciones de lo alto
Fluyan y embellezcan al amor humano,
Que por gratitud enviamos a vosotros
Los Ángeles protectores del día.

Aceptad nuestro amor y oraciones de gratitud
Y ayudadnos a vivir y trabajar de tal modo
Que siempre y día tras día
Vuestras huestes nos encuentren
Cada vez más con vosotros.

Imploramos esta noche vuestra tutela para todos;
Estad con los niños, los ancianos y los enfermos.
Rodead sus lechos con las alas de la vida y la paz.
Protegedlos, os rogamos, hasta la aurora
Y que, al volver una vez más el sol
A darnos vida, calor y luz,
Volvamos a empezar nuestras obras
Con salutaciones y alabanzas
A Aquel que es Padre de todos nosotros.

Que muy juntos todos
Sus humanos y angélicos hijos
Trabajen en Su Nombre
Para alcanzar el glorioso día
En que en nuestro mundo y el suyo
Reine sólo su Voluntad. Amen.

La noche nos congrega al cerrar nuestro terrenal día,
Y ahora aquí nos congregamos, nuestra angélica hueste,
Para ofrendarte nuestro amor y gratitud,
Para darte las Gracias por tu servicio.

Que Aquellos que trabajan siempre, noche y día,
Derramen sobre ti múltiples bendiciones,
Te envía su Amor y gracia sobrehumanos,
Que su Compasión y Vida te colmen
Hasta que rebosantes corrientes de amor caigan
De ti hasta nosotros y retornen otra vez a ti,
Uniendo nuestros corazones con vínculos fraternos,
Enlazándonos con lazos de amor divino.

Te rogamos que siempre respondas a nuestra llamada,
Porque siempre estarán para ti abiertos nuestros corazones.
Acercaos más, benditos mensajeros de Dios.
Queremos oír a Dios en el batir de vuestras alas.

En silencio y serenos de corazón y mente
Te saludamos al cerrarse el día.
Que Él te envuelva en sus eternos brazos
Hasta que su esplendor y júbilo brillen en ti.

Bendito seas, permanece con los niños esta noche.
Permanece con los ancianos y enfermos.
Que cada lecho tenga su ángel guardián
Para que todos duerman en paz y despierten a tiempo
De sentir la presencia del guardián, aún con ellos. Amén.



LECCION 5
Curso dictado por Alexis Muetterken
QUE QUIEREN LOS ÁNGELES DE NOSOTROS?
Nada en absoluto…. Bueno, no mucho en realidad. Ellos no pretenden que les demostremos un amor especial, respeto, admiración, deferencia, agradecimiento, por ayudarnos a crecer hacia la Luz. Los ángeles en verdad intervienen algunas veces en nuestras vidas, y están siempre trabajando entre bambalinas para ayudarnos a ser amantísimas criaturas.
Los ángeles no quieren ninguna de esas cosas que acabo de mencionar, por lo menos no de una manera especial. No quieren que les encendamos velas ni que pasemos mucho tiempo rezándoles. Por cierto, menos aún que les hagamos ofrendas de flores, frutas y cosas por el estilo. No quieren que la gente se reúna en círculos horas enteras intentando exclusivamente establecer una comunicación con ellos, hacer que se les dirija la atención sólo a ellos, como si fueran un fin en sí mismos.
Se niegan en forma terminante a convertirse en centro de atención. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que, para un ángel, sólo Dios puede ser el centro de atracción, puesto que en el Centro está el Señor, sólo Dios es el centro. Lo único que ellos quieren es lo que quiere Dios. Tal vez sea por eso que algunos equivocados les rezan a los ángeles; no alcanzan a ver que ellos son los mensajeros, no los mensajes, y por cierto no son el Remitente. Los ángeles nos dicen:
No somos el comienzo y el fin de todas las cosas. Somos criaturas como tú y yo. Que no te atrape la idea de que hacemos planes para ti, que discutimos el futuro de los hombres, que estamos en condiciones de aportar la salud perfecta y una larga vida al que sepa apretar los botones adecuados.
No hacemos ninguna de esas cosas y no queremos que se nos pida hacerlas. Son cosas que pertenecen a las posibilidades de Dios y no de nosotros. Cuando trabajamos en tu beneficio desde nuestra dimensión es porque Dios nos creo para hacerlo en esa forma. Cuando nos oigas, nos veas o nos sientas dentro de ti, es porque nos ha enviado Aquel que nos creó para que lo hagamos. Carecemos de un mensaje propio; hasta la última letra de todos ellos pertenecen a Dios y vienen de Dios. No tenemos ninguna gracia personal para concederte, ningún mensaje privado que ayude al esclarecimiento. todo eso proviene de Dios.
Te ruego que nuestra luz no te enceguezca. Es verdad, se trata de una luz gloriosa que maravilla, pero es sólo nuestra naturaleza la que nos hace así. Consideramos que la combinación de materia, mente y espíritu del hombre es una manifestación tan gloriosa de Dios en su diversidad infinita como es de maravillosa en nosotros. Nuestra luz y la vuestra proceden de la misma Fuente. Somos seres que hemos sido creados. No nos hicimos a nosotros mismos. Somos servidores, tutores, guías. Es así como somos; y nos agrada ser así.
En verdad, existen muchas diferencias entre tu raza y la nuestra. Hemos podido ver cómo vuestro mundo surgía del polvo del sistema solar. A las órdenes de Dios, hemos ayudado a ponerlo en movimiento. Os hemos visto crecer en vuestro planeta. No hemos muerto jamás, ni lo haremos. No nos hemos rebelado contra nuestra naturaleza como vosotros lo hicisteis contra la vuestra, al menos no volveremos a hacerlo. No envejecemos ni sabemos de enfermedades. ¿Pero acaso vas a agradecernos por eso? ¿Tendrías que hacernos ofrendas? No, no. Simplemente somos fieles a nuestra naturaleza. Sed vosotros fieles a la vuestra: creced, amad, aprended lo que es juicios, unid cuerpo, alma y espíritu. Es todo cuanto pedimos y, por otra parte, n siquiera lo pedimos nosotros; es Dios quien lo hace.
¿Habéis notado alguna vez que los ángeles jamás titubean cuando están en cumplimiento de una misión? No se detienen ni dejan que pase un solo día. Hacen aquello para lo cual han sido asignados; y lo hacen con amor, puesto que se hallan colmados de Amor. Luego se va. Me parece que les preocupa mucho que les pongamos demasiada atención en ellos y podamos confundir al mensajero con Aquel que los envía.
Esto no quiere decir que ignoremos cuánto vale en nuestra vida la tarea de los ángeles. Lejos de tal cosa. Agradeciendo todos los días al ángel de la guarda, y a los otros que le asisten, por todos los cuidados, todos sus servicios y haciéndolo dentro del contexto de agradecer a Dios por habernos enviado su ángel por sobre todo lo demás, y fijando la atención en Él que envía, nos volvemos más sensitivos con respecto al mensaje, cualquiera sea éste.

ALTARES
Los mismos ángeles sugieren crear, en cada casa, escuela, hospital o lugar en que se vive en comunidad, un pequeño espacio destinado a ellos. Los altares no tienen por qué ser grandes ni vistosos; pueden ser tan sutiles que incluso pueden llegar a pasar desapercibidos a las personas que comparten vuestro hogar.
La finalidad de un altar es la de crear un centro de fuerza. Seguramente, en tu casa habrá algún área reducida que te sirva como foco espiritual. Si no logras encontrar un lugar, batará una imagen colgada en una pared, y si ni esto es posible, bastará que pensemos mentalmente y con gran intensidad que aquel rincón es “suyo”.
El altar nos recuerda que en la vida hay algo más que la consabida lucha diaria para sobrevivir y alcanzar el éxito. Se trata de un lugar en el que esos pequeños objetos, para nosotros tan sagrados y significativos, pueden estar reunidos y ser tratados con respeto.
Los altares pueden ser colocados en cualquier sitio, en un tocado, en la repisa de una ventana o una mesita de noche. Bastará un jarro con flores frescas, siempre que intencionadamente estén ofrecidas a Él, incluso si no hay una imagen sagrada para atraer al ángel hacia aquel lugar. Pues será la intensa llamada de tu corazón quien lo atraerá allí donde queráis que Él esté.
Una vez elegido su puesto, visualizad el Ángel en aquel lugar, enviadle constantemente pensamientos de amorosa simpatía, de fraternidad. Por la mañana, párate un momento para una breve plegaria, pedile ayuda y protección para la jornada que comienza.
Por la noche, antes de irte a dormir, dirígele otro breve pensamiento de acción de gracias por el día que acaba de terminar, pidiéndole protección durante la noche para vosotros y para todos tus seres queridos.
No olvides enviarle un pensamiento para la paz y para la serenidad de todo aquello que vive.
En forma aparte te daré oraciones e invocaciones que puedes utilizar, pero lógicamente puedes escribir otras usando tus propias palabras, lo importante es actuar, lanzar al éter las guirnaldas de luz de muchos colores de tus pensamientos amorosos. Siempre hay un Ángel dispuesto a recogerlos y a llevarlos a los pies de Dios.
Puedes sentarte en una silla o sillón delante de tu altar, y cuando te pongas a rezar, encendé una vela o prende un sahumerio. La vela representa tu intensa atención, y el sahumerio y las flores son la oferta de belleza.
Será tu pensamiento el que consagre aquel lugar. Cuando te retires en oración o envíes un pensamiento amoroso, el Ángel allí estará, escuchándote.

CIMENTACIÓN
Como los ángeles son mensajeros celestiales, y por añadidura, alados, puede parecerte algo extraño que el primer paso para conectarse con ellos se llame Cimentación. ¿No sería más lógico desprenderse de los cimientos? Contrariamente a lo que se pueda pensar, la cimentación es esencial para cualquier tipo de trabajo espiritual, y te resultará sumamente útil también en tu vida cotidiana.
Cimentarse significa centrar la atención en el cuerpo y el estar presente en el momento. Es el acto de reunir todas tus energías (mentales, emocionales y físicas) y poner pensamientos y emociones en un equilibrio sereno y armonioso dentro del cuerpo. Cuando estás cimentada resulta mucho más fácil centrar selectivamente la atención ya estés trabajando en tu empleo o en un proyecto, y visualizar u oír la voz de tu ángel, en todo momento que desee meditar.
Pasamos gran parte de la vida en piloto automático. Tal vez hayas tenido la experiencia, durante un largo viaje al volante, de caer súbitamente en la cuenta de que estás conduciendo. Has cubierto, diez, veinte kilómetros, quizás más, cambiando de vías, haciendo señales y pisando los frenos cuando ha sido necesario, pero tu mente estaba a “mil kilómetros de allí”.
De vez en cuando todos soñamos despiertos. Cuando esto se torna habitual se le llama “distracción”. Sólo Dios sabe cuántas cosas hemos guardado en el sitio incorrecto, cuántas citas hemos olvidado, y qué errores hemos cometido cuando el cuerpo estaba presente pero la mente en otra parte. Eso ocurre cuando no queremos hacer lo que estamos haciendo, oír lo que alguien dice o estar en donde estamos.
Si no podemos apartarnos físicamente de una situación, la abandonamos mentalmente. Nuestra atención pasa a otros pensamientos, otros tiempos, otros lugares. Es fácil detectar a la persona que no presta atención, porque su rostro tiene una expresión vacía: “Las luces están encendidas pero no hay nadie en casa”.
Aprender a cimentarte, a reunir y estabilizar tus energías, marcará en tu vida una gran diferencia. Te permitirá estar presente por completo, alerta y relajada, receptiva. Puedes comparar la cimentación al amarrar un bote al muelle o plantar en tierra las clavijas para una carpa. Estar cimentado es estar anclado, en conexión y a salvo.
Cimentarse es simple, pero indispensable para establecer una comunicación permanente con tú ángel. Es la base para el Proceso de Gracia.
Antes de comenzar, busca en tu casa un sitio donde te sientas muy cómoda, es decir el lugar donde ubicaste tu altar. El sencillo rito de encender una vela, quemar una varilla de incienso, poner una flor fresca o llenar de agua un hermoso cuenco te ayuda a calmar la mente y a establecer un estado de ánimo reflexivo para la cimentación.
Al altar que ya tienes establecido, quizás te convenga agregar la imagen o la estatua de un ángel que te agrade. Cada vez que meditas yo haces los ejercicios en ese lugar, lo consagras. Entra y sal a conciencia y con respecto. Descubrirás que tu lugar de meditación es como un templo. Almacenará la energía que creas al meditar, facilitándote el vínculo con tu ángel cada vez que regreses.
Una vez que tengas cierta experiencia en la conversación con tus ángeles, puede llegar el momento en que te atraiga la idea de hacer estos ejercicios al aire libre, en contacto con la naturaleza. Busca un sitio discreto, donde se siente la energía y sepas que nadie va a molestarte. Sin embargo, al principio te resultará mucho más fácil concentrarte adentro, donde puedas eliminar las distracciones.
Establecer contacto con los planos sutiles de la inteligencia angélica consiste en escuchar. Se requiere silencio y quietud. Busca un momento en que estés segura de no ser interrumpida. Desconecta el teléfono, la radio y el televisor. A algunos les gusta meditar con una bella música de fondo, pero tratándose de los ángeles hemos descubierto que es mejor escucharlos en silencio.
Los ángeles mismos han confirmado que: “Abre tu corazón a los sonidos del silencio y oirás las maravillas de todo lo que existe”, y aconsejaron: “Recomendamos reservar un rato dos veces al día, por la mañana y al atardecer, para aquietarse y, en silencio, llenarse de luz blanca”.
Reserva ese tiempo para aquietarte y aquietar tu ambiente.
Durante los ejercicios de cimentación no necesitarás anotar nada en tu cuaderno, pero quizás te convenga tenerlo contigo, para registrar cualquier pensamiento o sensación que se presente después de hacerlos.
El ejercicio en sí te será dado en forma separado.
Busca zonas de tu vida en las que puedas no estar cimentada y piensa en el efecto que eso tiene en tus relaciones, en tu trabajo y en otros aspectos. A medida que continúes practicando el ejercicio, fíjate qué diferencia percibes cuando te conectas con la tierra y el cielo.
Abrirte a tu ángel, un ser que no vive en el mundo físico, es también cobrar conciencia de tu propio ser no físico. Durante miles de años, en todo el planeta, curanderos y místicos han explorado el cuerpo no físico, llamado cuerpo sutil o energético. Este cuerpo y sus sutiles campos y órganos existe en el mismo espacio que el cuerpo físico y también a su alrededor. El campo que emana del cuerpo físico recibe el nombre de aura.
Aunque es invisible para casi todos nosotros, los psíquicos y otras personas dotadas de visión espiritual pueden ver dentro del cuerpo los centros de energía o chacras, así como el campo energético de alrededor; también las plantas y los animales tienen cuerpos de energía sutil.

ÁNGELES CONSTRUCTORES DE LA NATURALEZA HUMANA
Ya hemos dicho a grandes rasgos algo sobre los Ángeles constructores de la naturaleza. Son los que se transmiten las formas arquetípicas de la materia.
En este específico contexto, nos referimos a los constructores del reino humano, a las inteligencias arquetípicas que vigilan los nacimientos, presentes en cada lugar de la Tierra cuando una mujer está a punto de dar a luz. Así habla Hodson (tengamos presente que fue un médico y que vio mucho sufrimiento):
“Es por desconocer su misión y la ayuda que nos pueden dar lo que en estos últimos tiempos ha convertido el parto en un momento de agonía y muerte. Mientras los hombres invocaron su ayuda, ellos enseñaron a la raza humana cómo dar a luz a su progenie con alegría. Verán que su gran sacrificio no será ya más alterado por el miedo y por los gritos de dolor”.

ORACIONES LITÚRGICAS
Las siguientes oraciones se han recopilado de Misales en uso en la Iglesia Católica y pertenecen a varias liturgias canónicas.
AL ÁNGEL CUSTODIO
“Oh Dios que en tu misteriosa Providencia mandas del cielo a tus ángeles para nuestra custodia y protección, haz que en el camino de nuestra vida podamos ser sustentados con su ayuda y alcanzar con ellos la eterna felicidad. Por Cristo Nuestro Señor.”
(Liturgia de los Ángeles Custodios)
PARA LA PROTECCIÓN PERSONAL
“Oh Dios, que llamas a los Ángeles y a los hombres a cooperar en tu diseño de salvación, concédenos a nosotros, peregrinos sobre esta Tierra la protección de sus espíritus Beatos, que en el cielo están delante de Ti para servirte y que contemplan la gloria de tu faz. Por Cristo nuestro Señor”.
(Liturgia de San Miguel)
AL ÁNGEL DE LA GLORIA
“Nosotros proclamamos, Señor, tu gloria que resplandece en los ángeles y en los arcángeles: honrado a estos mensajeros tuyos, exaltamos tu infinita bondad: en los Espíritus Beatos Tú nos revelas cuán grande eres y amable, más allá de cualquier criatura, por Cristo nuestro señor”.
(Prefacio de los ángeles)
ORACIÓN PARA QUIEN VIAJA
“Oh Dios, que has permitido a los hijos de Israel atravesar el mar con los pies secos… concédenos un camino favorable y un tiempo sereno y tranquilo, de modo que, acompañados por tu santo ángel, podamos llegar a la meta a la que nos dirigimos, y al final, al puerto de la eterna salvación. Por Cristo nuestro Señor”
(Liturgia del Itinerario)
AL ÁNGEL DE LA CASA
“Visita, Señor, nuestra casa y aleja de nosotros toda insidia del enemigo infernal; tus ángeles santos nos custodien en la paz y tu bendición siempre esté sobre nosotros. Por Cristo nuestro Señor”.
(Liturgia de Completas)
A LOS TRES ÁNGELES
Venga del Cielo a nuestras casas
El ángel de la paz, Miguel, venga
Portador de serena paz y relegue al infierno
Las guerras, fuentes de tantas lágrimas.
Venga Gabriel, el ángel de la fuerza,
Echa a los antiguos enemigos y visite los templos
Queridos al Cielo, que Él, triunfador,
Ha hecho elevar sobre la Tierra.
Nos asista Rafael, el ángel que cuida
La salud; venga a curar a todos nuestros enfermos
Y a dirigir nuestros inciertos pasos
Por los senderos de la vida”.
(Liturgia de los Ángeles Custodios).



LECION 6

AUTOCONCIENCIA

Depende en buena parte de nuestra autoconciencia la capacidad de comprender el lenguaje de los ángeles en nuestro corazón, pero depende más aún de nuestra disposición para encontrarnos con lo divino, con Dios, la Luz, la Fuente, tanto de nuestra vida como de la vida de los ángeles.

SI NO NOS ENTREGAMOS A LA BÚSQUEDA DE DIOS, NUNCA ESTAREMOS EN CONDICIONES DE ESTABLECER UNA RELACIÓN FRUCTÍFERA CON NUESTROS ÁNGELES.

Creo que esto es la parte más importante a tener en cuenta en la enseñanza de los ángeles. Los ángeles provienen de Dios; fueron creados como servidores del Señor, para reflejar la gloria de Dios y para observarnos tanto a nosotros como cuanto existe en el cosmos. Provienen de Dios y tienen su lugar dentro de la Luz y el Amor de los Cielos. Lo único que les interesa es llevar a cabo el cumplimiento de los planes de Dios. Si deseamos hablar con ellos "donde ellos habitan", habremos de hablarles de las cosas que les interesan.

Los ángeles se expresan utilizando el lenguaje de Dios.. que no es sino el lenguaje del amor. Si lo que deseamos es conversar con nuestros ángeles, es preciso que también nosotros nos expresemos en ese idioma, y podemos aprender a hacerlo.

Además de la búsqueda de Dios y juntamente con ella, también hemos de buscar la Divinidad dentro de nosotros mismos, en la vida de cada uno. Desde luego que no habremos de convertirnos en ángeles; pero sí podemos igualarnos a ellos por lo que hacemos.

¿Y cuál es la esencia del amor angélico? Trabajar en forma secreta en la vida del amado, para ayudarlo a crecer en el amor, el gozo, la sabiduría, la paz y todas esas cualidades que brillan sobre nosotros en el cielo. Buscar a los ángeles no significa sólo que nos comprometemos a buscar a Dios, sino a volvernos - tanto nosotros como nuestra vida - más santos. Significa liberarnos de los celos, porque ese sentimiento es absolutamente ajeno a la vida de un Ángel. Significa desprendernos del odio y crecer en espiritualidad, porque los Ángeles son amantes y generosos. Significa llevar una vida positiva y que no esté regida por los temores ni las ansiedades, ya que los Ángeles saben que vivir en Dios destruye los temores.

Y significa aproximarnos a otros para ayudarlos. Esto nunca se podrá subrayar lo suficiente. Si lo que ansiamos es funcionar en la misma longitud de onda que nuestros Ángeles, tendremos que ayudar a los otros a que puedan elevarse. No sólo tendremos que amar, sino demostrar qué y cuánto amamos. No sólo estar en paz con nosotros mismos, sino dejar que toda la paz posible inunde la vida de los otros.

Otra forma de ayudarnos a ser más sensibles a la presencia de los Ángeles es comenzar a buscarlos por todas partes, incluso donde comemos o donde hacemos nuestras compras, porque están en todas partes.

* * * * *

HUELLAS DE ÁNGEL

Hay coincidencias que son los que se llaman "huellas de ángel". Las huellas de ángel son las sincronizaciones, las coincidencias que reverberan de significado y te dan la sensación de que hay alguien por ahí, ocupándose de beneficiarte.

Algunas huellas de ángel son tan sutiles que puedes pasarlas por alto, si no tienes la costumbre de buscarlas.

Si por ejemplo no podemos llegar a tiempo a un cierto lugar, o nos demoramos más de lo esperado, no nos debemos alterar cuando los planes parecen empantanarse. Todas esas 'demoras' tienen una finalidad, nos tenemos que limitar a esperar que aparezca el motivo y pronto se hace visible.

Cuando sientes el impulso de llamar a alguien y esa persona te dice: 'Justamente necesitaba hablar contigo! ¿Cómo supiste que debías llamar", allí están las huellas de ángel, aunque podrías atribuirlo también a la percepción extrasensorial. Es lo mismo. Cuanto en tus manos cae el libro adecuado en el momento justo… ¡Más huellas de ángel!

Si dedicamos un momento a reflexionar sobre los innumerables momentos de gracia que hemos experimentado, comenzaremos a apreciar un esquema de intervención benévola. Lo que ha sido denominado corazonada, sexto sentido, intuición, bien podría ser la voz de un ángel que nos susurra una indicación, enseñándonos a utilizar la sabiduría que nos fue dada por nuestro Hacedor.

Invocar la atención y la compañía de tus compañeros celestiales favorece la oportunidad de crear más "huellas de ángel". Esas ocasiones en que se encuentra lo que no se buscaba brindan el placer de las sorpresas felices y proporcionan un sentido de flujo y la armonía de la vida.

* * * * *

LOS GUÍAS ESPIRITUALES

Hay un dicho muy conocido que dice: "Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece". Los guías espirituales entran y salen de nuestras vidas de acuerdo a nuestras necesidades. Generalmente representan la base de una cultura, raza o religión en particular, o también la senda de la vida. Son maestros.

Cuando un nuevo guía acude a ti, posiblemente te invadirá un ansia voraz de saber todo lo que desconocías sobre una determinada cultura o religión. Empiezas por comprarte libros, objetos, incienso, discos o ropa que tenga que ver con esta nueva afición y con lo que ésta te ofrece. De repente te irás encontrando personas con el mismo interés por esta búsqueda espiritual. Este proceso te ofrece una oportunidad de tomar un nuevo rumbo, ocurra repentina o desapercibidamente.

Podrás ver a tus guías a través de la meditación o por otros medios. Básicamente, todo lo que tienes que hacer es descubrir de dónde vienen tus intereses y percibir los mensajes de tu interior. Una vez que conozcas a tu guía o guías, podrás acelerar tu proceso de aprendizaje al explorar las múltiples posibilidades de crecimiento.

Si uno de tus guías espirituales es, por ejemplo, un indio americano, es posible que tengas visiones que te pongan en contacto con la madre tierra. Esto te hará sentir más respeto por este planeta, lo que te llevará a cierto activismo.

Si tu guía es un budista Zen, te enseñará a olvidarte de tu ego por un tiempo, a desarrollar tu intuición y a aprender a ser. Quizás cambies tu trabajo por otro más elemental y menos intelectual para aprender nuevas maneras de ser.

También es posible que tus guías sean personajes del pasado, como por ejemplo Florence Nightingale. En este caso tu guía propiciará un período de atención a la salud y a la nutrición.

Si tu guía es celta, te fascinarás por los cuentos de hadas, leyendas del Rey Arturo, reyes, reinas, místicos y arpas.

Los guías nos enseñan los valores espirituales que nos son ajenos. El reconocer a nuestros guías, a través de los importantes cambios que se producirán en nuestras vidas, nos ayudará a ser conscientes de nuestros seres más íntimos propósito de una determinada búsqueda espiritual. Nuestros guías nunca nos abandonan realmente, pero puede que se desvanezcan para que otros guías ocupen su lugar cuando tengamos nuevas lecciones que aprender. Sus enseñanzas son básicas, nos dan una nueva perspectiva y gran creatividad que nos conducirá a la armonía con nuestro ser superior.



LA GRATITUD

El valor de los sentimientos es igual a la inmensidad cuando podemos dar de nosotros lo mejor que tenemos. No se mide en espacio ni en tiempo, y menos se puede esperar algo a cambio.

Si queremos transformar nuestras relaciones, tenemos que invocar a los Ángeles y aprender de ellos distintas experiencias. Cuando llamamos a la conciencia angelical, que es grandeza porque no existe en ella diferencia entre el uno y el otro, utilizando la ley de la gratitud vamos a poder valorar más nuestras acciones y al resto de las personas.

Luego de purificar o limpiar nuestro cuerpo emocional podremos hacer una lista de todas las cosas que de cada día tenemos que agradecer. Así dar gracias con el corazón abierto a cada persona o situación que vamos agradeciendo.

La ley de la gratitud afirma que siempre devolvemos al universo la respuesta que en otro momento ya había sido otorgada como una acción, que nosotros podemos percibir o no. Por eso nadie puede dar lo que no tiene o no sabe que lo posee.

Al comprender profundamente que la infinita Providencia nos da justo lo que necesitamos, como las aves del cielo que confían totalmente en el poder de nutrición de la tierra, es así que mirando solamente a otro, sin decirle nada, pero agradeciéndole desde nuestro interior, podemos irradiar todos los sentimientos de luz que guarda nuestro ser, y curar las heridas del alma-



También ésta es una forma de respuesta y entrega más profunda, la más importante: nuestro reconocimiento. En ese momento comenzamos a sentir que somos un Todo imposible de separar, como una danza que no se detiene generando unión y armonía entre todas las almas.

Está ya funcionando nuestra conciencia angelical, y se establece para siempre en nuestra realidad tan humana, y quizás, a partir de ese momento de purificación, tan divina.

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EL ÁNGEL DEL PERDÓN

Hay un viejo dicho: "Errar es humano, perdonar es divino".

El Perdón es un desprenderse de las ataduras del pasado que nos permite ver al mundo y a nosotros mismos a través de la claridad luminosa del presente eterno.

El Perdón es la gran fuerza amorosa capaz de transformarlo todo sin violencia ni coacción.

Para personas que fácilmente estallan en ataques de ira o de enojo, la invocación del Ángel del Perdón restablece la armonía, liberta tensiones, aplaca el estado agresivo.

También permite ver la solución de un problema con mayor claridad y en consecuencia brinda paz espiritual.

Si no puedes perdonar a alguna persona que te ha dañado, pídele al Ángel que te oriente sobre la causa o razón de esa situación, para que aprendas la esencia del motivo y al final descubras qué es lo que tienes que cambiar para que no te resulten dolorosas las enseñanzas de la vida.

De fundamental importancia es que aprendas a perdonarte a vos misma por los errores cometidos, y que no vengas castigándote consciente o inconscientemente por estos motivos.

Te propongo que:

Sin duda hay en tu vida personas o cuestiones a las cuales te es difícil perdonar. Y es muy fácil que te limites a proyectar sobre ellas odio o indiferencia. Es igual. Estás proyectando aspectos ocultos de tu personalidad, que te niega a reconocer en ti mismo, sobre ellas.

Sin darte cuenta, estos odios más o menos irracionales, te están separando del Ángel del Perdón. Para solucionar este importantísimo problema, debes conectarte con el mismo, y para hacerlo debes comenzar perdonándote a ti mismo.

Imagina que estás sentada bajo las alas del Ángel del Perdón. Siente como todo tu ser absorbe su vibración y se funde con ella.

Pídele que haga desaparecer el rencor de tu vida y que te ayude a perdonarte a ti misma, a tus padres y a todos aquellos que tú creas te han perjudicado en tu vida.

Invita a tu Ángel del Perdón a compartir contigo la maravillosa experiencia del Perdón.

* * * * *

BENDICIONES PARA LA TIERRA

Esta oración hay que recitarla dando un giro completo y elevando las manos juntas hacia los cuatro puntos cardinales, motivo por el cual entre un punto y otro será necesaria una breve pausa para ejecutar el movimiento.

Es una oración muy intensa que atrae y sensibiliza a los Devas, los cuales dejan una gran vibración de serenidad en el lugar en el cual se ha recitado.

Muy sugestiva, está cargada de gran fuerza si se recita en grupo al aire libre, inmersos en la belleza de la naturaleza.

Paz al Norte,

Al Sur,

Al Oeste,

Al Este.



Paz a través de los cuatro elementos

Y al éter cósmico que todo contiene.

Haya paz y amor para todas las criaturas

Visibles e invisibles

Por medio de sus reinos

Y de sus elementos



Paz a sus Ángeles

Y a sus Devas.

Pas a nosotros que con ellos

Compartimos 

A LOS ÁNGELES CONSOLADORES

Es una invocación particularísima para ser dirigida mentalmente hacia los lugares de guerra o en los que hayan ocurrido estragos, torturas, actos de terrorismo, matanzas realizadas por el hombre o por las fuerzas de la naturaleza, graves incidentes con muchas víctimas.

Fue compuesta para el Ghetto de Varsovia. Todavía hoy se copia en tiras de papel que enrolladas son depositadas donde sea posible, entre las piedras, en las fisuras de los muros y en los muchos sitios de sufrimiento sobre la Tierra.

Si se acompaña con pensamientos compasivos, posee un gran poder evocador. Solicita la intervención del Deva Consolador. Es la primera vez que su publicación es autorizada, pues ya es tiempo de que difundamos esta costumbre reparadora.

Como pétalos de rosas en un desierto de sal,

Amor, compasión, dulzura,

Pensamientos comprensivos

Desciendan a estos lugares.



Que los cielos se abran

Y ángeles misericordiosos hagan descender

Miel y ambrosía para curar las heridas:

A través del tiempo y el espacio.



De los reinos oscuros

De donde locura y terror han surgido

Locura y terror retornen

Y que la Nada los trague.



Que la Luz envuelva con su rayo

Toda vida truncada, y compense

Cada gota de sangre, y

Cada lágrima.



Que la nueva vida sea fácil

Y el karma positivo.

Devas Consoladores, lleven a quien queda

Resignación y fortaleza.



Y que el Hombre comprenda

Y la Tierra no olvide…


Dictado por Alexis Muetterken

LECCION 7

TRABAJO CON LOS ÁNGELES

Antes de ir al encuentro de cada ángel para solicitarle su cooperación, debes seguir cuatro pasos preliminares que revisten vital importancia. Si has creado una mutación en cualquier ángel en particular, a través de las proyecciones de tus temores, tus opiniones, tus juicios condenatorios o tus culpas, el contacto directo con ese ángel podrá muy bien llevarte hacia un profundo conflicto interior. De modo que, entonces, la principal prioridad deberá ser alcanzar una especie de curación de tu conciencia, una limpieza de tu mente y de tu corazón para eliminar todas las proyecciones perjudiciales y para disolver todos los obstáculos que bloquean las energías.

El hombre, en efecto, insiste en el desarrollo de descubrimientos, de revelaciones, de la obtención de poderes como no se han visto desde los días de la Raza de los Atlantes. Y a menos que, esta vez, sea moralmente lo bastante fuerte como para controlar esas fuerzas y desarrollar esa perspectiva de espiritualidad que resulta esencial en todos aquellos que detentan gran poder, resultará nuevamente abrumado… De modo que debería cuidarse de emprender cualquier búsqueda encaminada a utilizar a los ángeles y devas con una deliberada intención egoísta o con propósitos destructivos.

El trabajo con los Ángeles puede ser una maravillosa aventura de creación conjunta que te permitirá comenzar inmediatamente el proceso de curación, perdonándote a ti misma por todas tus equivocaciones. En realidad, no eres verdaderamente tú quien se ha equivocado; sino que es una falsa creencia, o una forma de pensamiento errónea, llamada ego, la cual no es nada más que una parte de la gran ilusión en que está sumida tu vida, aunque la acción del ego puede dejar heridas emocionales que deben ser curadas. Al perdonarte a ti misma, simplemente estás apelando a la Energía de Corrección, a la Ley de la Modificación y el Ajuste, PARA transmutar los viejos patrones erróneos y para eliminar los fantasmas de otro tiempo.

Tú debes escudriñar en tu conciencia, y si en tu recorrido aparece alguna circunstancia de tu pasado que te provoca un sentimiento de vergüenza o de desmerecimiento, revisa toda la escena desde un punto de vista panorámico y proyecta el Amor de Dios que hay en vos sobre todas las imágenes de tu memoria. No intentes arrojarlas fuera de tu mente. Eso sería una forma de reprimirlas. Entrégalas al Espíritu y deja que se consuma.

También permite que salgan a la superficie las viejas raíces del pecado, el miedo y la culpa, y deja que se agiten y se remuevan en el seno del Fuego Sagrado hasta volver a sentirte limpia y pura. Comprende que sin el concurso de la Acción Divina, resulta imposible entregar cualquier pensamiento o sentimiento al Espíritu que ha de transmutarlos.

El segundo paso en la restauración de las relaciones entre tú y los ángeles es examinar los problemas de personalidad que puedes estar experimentando – temor, decepción, falta de honradez, ira, arrogancia, confusión, obstinación, sentimientos de futilidad, celos, impaciencia, resentimiento, de baja estimación de tu propio valor, etc., etc. Aprovecha también para tomar nota de los aspectos negativos de tu vida, como pueden ser las necesidades económicas, discordias familiares, problemas sexuales, incapacidad para mantener relaciones duraderas, enfermedades y mala salud, problemas legales y fracasos en los negocios o en tu profesión. Esta evaluación te ayudará a ver cuáles son los ángeles que han sufrido las mayores adulteraciones.

Una vez que has localizado tus puntos problemáticos te encuentras lista para iniciar el tercer paso: la entrega total al Espíritu que mora en tu interior, de tu mente, tus emociones, tu cuerpo y tu mundo personal, sin ocultar ni reprimir nada y entregándolo todo y para Dios.

A partir del análisis anterior, corta las cuerdas de todos los rasgos negativos de tu personalidad y vacíate incluso de todo aquello que parezca pertenecer a la tercera dimensión de la naturaleza humana. Recuerda que, al hacerlo, inmediatamente entra en acción la Ley de la Modificación y el Ajuste, el principio corrector que forma parte de la naturaleza divina de la persona, esa energía purificadora que se irradia desde el yo espiritual de cada individuo.

Todos esos elementos que tú has entregado en forma sincera y auténtica, son corregidos y modificados en los planos interiores de conciencia y así los Ángeles se ven liberados de todas las proyecciones del ego.

Una vez que has comenzado a sentir más y mejor las vibraciones espirituales de tu conciencias, estás lista para dar el paso final antes de entrar en contacto con los Ángeles.

Este cuarto paso consiste en meditar y poner en juego en tu conciencia la presencia del Espíritu de Dios que habita en ella. Esto debe ser hecho antes de intentar cualquier visita al reino interior. Contempla el poder protector de tu Sagrado YO y siente cómo te rodean sus “brazos eternos”. Luego pídele al Espíritu que te sirva de guía para viajar a las profundidades de tu conciencia, que te escolte personalmente para ir al encuentro del ángel que desees consultar. Siente cómo, en tu viaje interior, te envuelve la presencia del Amor, la Sabiduría y el Poder del Espíritu y ve y siente la Luz que te rodea cuando avanza a través de un túnel sinuoso.

Al llegar a cierto punto de tu viaje, podrás ver que una luz aparece delante de ti y así sabrás que está aproximándose el Ángel. Cuando estés más cerca, te darás cuenta de que esa luz comienza a tomar la forma y el aspecto de un ser físico, que puede ser hombre o mujer. Contempla sus ojos y, sintiéndolo profundamente en tu corazón, exprésale tu amor y tu gratitud y siente cómo ese amor te es retribuido.

En ese momento puedes interrogarlo sobre cualquier tema que venga a tu mente, pero te sugiero que preguntes: ¿Cómo puedo ayudarte en tu tarea de hacer que la perfección se manifieste en mi vida?. La respuesta puede llegar a sorprenderte, pero, cualquiera que sea, asegúrate de escribirla en un diario de tu viaje espiritual. El Ángel también te preguntará qué puede hacer por vos, de modo que debes estar preparada para responderle con cariño y con franqueza. 
Comprende que, aunque el contacto con los Ángeles comience en tu imaginación, no se trata de un simple ejercicio imaginativo. Imaginación significa “el poder de representar las cosas mentalmente” y así estás usando el pensamiento creativo para introducirte en los planos interiores, donde tu sentido de la vista te ha de revelar la presencia de estos Ángeles de la Ley Cósmica. ¡Y ellos son seres reales! Ellos son los agentes activos del Logos, y ejecutan todos los detalles del plan del mundo.

Al encontrarte con los Ángeles, te darás cuenta de que no siempre asumen la misma forma y aspecto. Cuando se produzcan cambios en lo que proyectas sobre ellos, asumirán una apariencia diferente. Algunas veces están tan bloqueados por el ego que sólo podrás ver un contorno borroso y nublado.

Durante tu encuentro con el Ángel no debe sorprenderte si Él o Ella llaman a otro Ángel para que participe de la experiencia. Si eso sucede, solicita al primer Ángel que te lo presente y que te explique la razón de la presencia de su compañero.

Habla con los Ángeles. Conversa con ellos; hazles preguntas, escúchalos. También pueden mostrarte lo que parece ser una escena, como una película proyectada sobre una pantalla. Observa cuidadosamente la “película” y, en caso de no estar segura, no vaciles en pedirles que te explique su significado.

Aunque estas enseñanzas son eminentemente esotéricas, son también sumamente prácticas, lo cual significa que los principios deben ser practicados si ansías recibir beneficios totales. Todo esto implica emprender un viaje de desarrollo espiritual que ofrece una rica recompensa al viajero que está dispuesto a prestarle la debida dedicación.

* * * * * 
LA MEDITACIÓN COMO CAMINO 
La meditación es ciertamente una de las formas privilegiadas para comenzar el diálogo con el Ángel.

Meditar regularmente procura comúnmente un inmenso beneficio en todos los planos. Aumenta la sensación de bienestar psicofísico, hace más estable el equilibrio emocional, mejora el emprendimiento y la memoria, potencia la capacidad creativa e intuitiva.

La meditación es una especie de tranquilizante del pensamiento, calma los arrebatos de la emotividad y deja la superficie de la mente limpia y serena como un espejo de agua. Y sobre este límpido lago, muy visible desde lo alto, podrán posarse los pensamientos y las intuiciones que provienen de los planos sutiles.

Generalmente, nosotros ofrecemos a los Maestros Invisibles nuestra mente como una copa llena de preocupaciones. La meditación vacía esta copa, hace que se vuelva pulida y acogedora para que pueda rellenarse de pensamientos divinos. 
El siguiente esquema es rápido y eficaz para quien pretenda comenzar a meditar, síguelo punto por punto. Entre un punto y otro, toma unos segundos de pausa:

1) Siéntate cómodamente, espalda recta, manos apoyadas sobre las rodillas. No es necesario estar en el suelo con las piernas cruzadas, si no se está acostumbrado entran calambres; si el cuerpo está incómodo, la mente se queda atenazada al cuerpo, por lo tanto, punto primero: estar cómodos. 
2) Efectúa tres respiraciones lentas y profundas, inspira por la nariz y expira por la boca. 
3) Permanece por uno o dos minutos sin pensar en nada en particular. Caerás en la cuenta de que todos los pensamientos se agolparán en tu mente; analízalos imparcialmente, sin luchar para desecharlos. 
4) Cuando te aquietes, haz otra respiración muy lenta y profunda, y después repite en el silencio de tu mente este antiguo mantra: SO HAM. 
5) El mantra se repite con mucha calma y lentitud, durante más o menos 15 minutos; no es necesario nada más. 
6) Te ocurrirá seguramente que te distraerás, que recordarás que estás siguiendo pensamientos cualesquiera y que no recitas el mantra. Vuelve a repetirlo, concentrando la atención sobre las dos únicas sílabas. Continúa durante 15 minutos.

La meditación es serenidad, simplicidad, pureza. Debemos permitir a la mente resbalar sobre las dos sílabas, libre y elástica, sin que se deba tratar ni solicitar ningún encuentro espectacular. No te pongas tensa en la expectativa de que “algo” debiera ocurrir.

Al finalizar los quince minutos, te parecerá quizás que no ha pasado nada, pero en las profundidades de tu ser se está creando un espacio azul. Justo aquel espacio que generalmente está ahogado por pensamientos, preocupaciones, emociones.

En ese espacio azul puede tener lugar el diálogo con vos misma y con tu ser angelical, con el Ángel que vive en el alma de cada uno.

Para que la meditación dé sus frutos, es necesario practicarla cotidianamente. Intenta conseguir un espacio de quince minutos en el marco de tu jornada, te darás cuenta muy pronto que será el tiempo mejor empleado…

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ENERGÍA DEL ÁNGEL GUARDIÁN 
Todos tenemos un Ángel guardan que siempre nos acompaña. Hay muchas personas que perciben a su Ángel Guardián cuando están en peligro y una fuerza exterior a ellas las rescata o las guías hacia la seguridad. No hay problema alguno en que alguien no haya reconocido los momentos en que el Ángel Guardián estuvo a su lado; ahora podrá empezar a darse cuenta.

Cuando abrimos la mente podemos descubrir que recordamos circunstancias del pasado por largo tiempo olvidadas que se relacionan con el Ángel Guardián. Tales recuerdos no siempre se refieren a momentos de peligro. En realidad, la mayoría de las experiencias que tenemos con los Ángeles son maravillosos momentos en que te sentiste bien sin razón aparente y quisiste reír y cantar, o momentos en que tuviste una inspiración transformadora, la seguiste y todo salió muy bien.

Tal vez alguien recuerde que de pequeño, cuando estaba solo y tenía miedo, apareció una hermosa luz que lo hizo sentir a salvo sobre la tierra. En la identificación de experiencias angélicas no debemos ser muy estrictos con nosotros mismos ni concentrarnos demasiado en los milagros divinos en que los Ángeles aparecen y nos llevan volando hacia un lugar seguro. Basta con ser uno mismo para saber cómo y cuándo el Ángel Guardián nos fue de ayuda.

Comenzaremos a ver todas las experiencias creativas y divertidas que podemos generar junto con el ángel guardián ahora que nos conocemos. Básicamente, sugiero entablar una relación de verdadera amistad con el Ángel guardián. Imaginemos que tenemos un mejor amigo invisible que presencia todo lo que nos pasa y con quien podemos compartir nuestras percepciones.

No todos tenemos la misma idea sobre los ángeles guardianes. Algunos creen que el Ángel guardián es lo mejor de sí mismos, parte del mismo sistema de energía que el alma o el espíritu de cada uno. Otros creen que el Ángel guardián es un ser separado que va junto a ellos todo el tiempo. Hay otros que dicen que el Ángel guardián es el guía espiritual. Cada uno elegirá la explicación que mejor le cuadre. Pero incluso cuando surjan dudas, hay que intentar mantener la mente abierta y poco a poco se llegará a conocer al Ángel guardián.

Cuando en tu vida se produzca una situación en la que precisas aplicar poder de manera especial, imagina que tu sistema de energía se ajusta por completo con el de tu ángel guardián. Así lo podes hacer cuando quieras expandir tu conciencia o recibir discernimientos valiosos. El ajuste del sistema de energía propio con el del Ángel guardián también sirve para proporcionarnos una dosis de energía sanadora. No hay reglas para esto. Sólo hay que aplicar los sentimientos que uno tiene respecto del Ángel guardián y dejar que todo suceda.

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ÁNGELES DEL HOGAR DOMÉSTICO 
De ellos ya hemos hablado en forma separada. Son una realidad consoladora, son los custodios del núcleo familiar, de los ancianos, de los niños. También ellos podrían hacer muchísimo si los reconociéramos, amáramos e invocásemos. 
Una familia puesta conscientemente bajo la protección de su Ángel vive en una constante aura de bendición y de armonía. El Ángel, una vez aceptado, colabora activamente en el crecimiento espiritual de “su” familia, interviniendo también para defenderla en las controversias y en los problemas materiales.

* * * * * 
PARA LA PROTECCIÓN CONTRA LAS FUERZAS OSCURAS 
Es una oración medieval sacada del libro de Francesco Berra L’Angelo del Signore. Es una arma eficaz de protección que hay que recitar para aumentar la serenidad y la confianza en sí mismo:

“Señor manda todos los santos Ángeles y Arcángeles. Manda al santo Arcángel Miguel, al Santo Gabriel y al Santo Rafael para que estén presenten y defiendan y protejan a este siervo tuyo; Tú que lo plasmaste, al que diste un alma y por el cual te dignaste derramar tu sangre.

“Lo protejan, lo iluminen cuando esté despierto; cuando duerma lo dejen tranquilo y seguro contra toda manifestación diabólica, de modo que ningún ser que tenga poder maligno pueda jamás entrar en Él.

“Que no se atrevan a ofender o herir su alma, su cuerpo, su espíritu o aterrorizarle o solicitarlo con la tentación”.

ORACIONES ESPECIALES 
Siempre del libro de Franceso, cito textualmente algunas oraciones, explícitamente dirigidas a los Ángeles Protectores de algunos oficios.

Para las Fuerzas del Orden 
Oh Sumo Caudillo de las Milicias Angélicas, San Miguel Arcángel, nosotros te invocamos como nuestro protector. Como Tú reconoces que toda tu autoridad es de Dios Omnipotente, así con tu ayuda nosotros queremos que todo nuestro servicio se cumpla como suprema alabanza de la Justicia y del Amor de Dios, en la caridad del prójimo y en la fidelidad a la Patria.

Para el honor de nuestro nombre, te rezamos además humildemente, o nuestro amable Protector, para que custodies en nuestra conciencia aquel orden y aquella paz de Cristo que son el presupuesto del orden y de la paz que tenemos la noble misión de tutelar. Amén.

Para los Banqueros 
Oh, sabio San Miguel Arcángel, que sujetas en tu mano la balanza de la divina justicia, haz que en nuestra cotidiana preocupación de custodiar, administrar y distribuir el dinero de otros, Tu protección nos guíe siempre a valorar cada cosa con honestidad, justicia y caridad.

Alcánzanos de Dios, te lo suplicamos, que nuestra cuenta personal se cierre cada día, y siempre, con la verdadera e insuperable ganancia que es la paz del corazón en Jesús Señor Nuestro. Amén.

Para los Radiólogos 
Oh, San Miguel Arcángel, que sois el más antiguo contemplador de la luz eterna que es invisible a nuestros ojos, mándanos un rayo de ella a nuestro corazón.

Así, iluminados por la Verdad, y purificados por el Amor, nos acercaremos más dignamente a nuestros aparatos liberadores de imponderables energías, adorando la sabiduría de Dios.

Oh, luminoso Protector nuestro, que conoces a qué precioso remedio y a qué sutil peligro nos acercamos diariamente, haz que el misterio de las radiaciones emane para nosotros luz de vida y nunca tinieblas de muerte; y que la liberación de los males corporales nos induzca a adorar la bondad infinita de Dios y de nuestro Señor Jesús Cristo. Amén. 
Para los Paracaidistas

Eterno e inmenso Dios que creaste los eternos espacios y mediste sus desmesuradas profundidades, mira, benigno, a nosotros los paracaidistas que, en el cumplimiento del deber, saltando de nuestros aparatos nos lanzamos en la inmensidad de los cielos.

Manda al Arcángel San Miguel como nuestro custodio y protege nuestro intrépido vuelo. Como niebla al sol, nuestros enemigos se disipen frente a nosotros.

Cándida como la seda del paracaídas sea siempre nuestra fe e indómito nuestro coraje.

Bendice, Señor, nuestra Patria, las familias, nuestros seres queridos; para ellos en el alba, y en el ocaso sea siempre nuestra vida, y para nosotros, o Señor, Tu glorificada sonrisa. Así sea.

* * * * * 
A Nuestro Ángel Custodio 
Ángel Mío protector 
Dame la fuerza para realizar 
Los propósitos de crecimiento interior 
De colaboración y de servicio.

Mi voluntad es pura, 
Potenciada con tu fuerza. 
Ayúdame en las cosas cotidianas, 
En las materiales y espirituales.

Desarrolla en mí tus dotes, 
Que yo vea mis defectos, 
Y que posea compasión y paciencia.

Guía mis pensamientos, los deseos, las acciones 
Hacia aquello que es más justo 
Para mi crecimiento espiritual 
Y dame la capacidad de aceptar 
Lo que no logro comprender.

Oración de Clausura

Te saludo, Ángel nuestro, 
Protector y aliado.

Te saludo, Señor del Lugar, 
Y a vosotros, Ángeles y Devas 
Que habéis estado cerca.

Vuestra potencia acompañe nuestro intento 
Y lo deposite ante el trono del Inmenso 
Donde la luz asciende en remolinos llameantes.

Que nuestra llamada sea aceptada y descienda 
Del Espíritu a la materia 
Según nuestro karma.

Volved a correr el velo 
Y que el Plano se cumpla. 

Publicado por María Elena Syro P


LECCIÓN 8
POR QUE BUSCAMOS EL CONTACTO?
Dictado por Alexis Muetterken
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Nada hay más cerca de nosotros, salvo el amor de Dios, que la presencia de nuestros ángeles de la guarda. Nos conocen mejor, en forma más íntima, que nuestros padres o nuestros cónyuges. Se ocupan apasionadamente de nuestro bienestar espiritual y también de nuestra salud física, en cuanto ésta pueda afectar lo espiritual (cosa que siempre sucede).
Desde el momento de nuestra concepción, nuestros ángeles guardianes nos han acompañado, manteniendo sin cesar su contacto con nosotros. Saben lo que hacemos, conocen nuestras penas, se enteran de cuanto vemos y decimos. Tienen a su cargo la vida y la muerte de toda célula viviente y nos aman, porque son seres enviados por Dios y Dios es amor.
Y el amor es la más básica, bella e importante de todas las comunicaciones, así como la más poderosa. Es algo tan sencillo como el niño protegido en brazos de su madre y al mismo tiempo tan complejo como la mujer sin hogar, enferma de SIDA, que, cuando encuentra a alguien más necesitado que ella, le brinda su único tapado para que se abrigue. Es hermoso, porque el amor crea belleza en el espíritu que ama y del que es amado. El amor es importante, porque nos trae el recuerdo de Dios, y Dios es amor. Y es poderoso, porque puede transformar nuestras vidas con más fuerza que un terremoto.
El amor tiene necesidad de comunicarse. Ansía llegar al amado para que cada persona sepa que es admirada y querida y que alguien está cuidando de ella. Cuando le resulta imposible alcanzarnos por medio de hechos o de palabras, lo hace en espíritu. Necesita, debe comunicarse.
Nuestros ángeles nos aman, y porque nos aman sólo piensan en nuestro bien. Quieren que nos sintamos felices y estemos en paz, desean que todos nos enteremos de cuánta es la sabiduría, la misericordia y el amor que ellos tienen. Quieren lo mejor para todos nosotros.
Por nuestra parte, también amamos a nuestros ángeles, aunque la mayoría de las veces no estamos conscientes de ello. Quizás hayamos tenido alguna intuición de su labor en algún momento de la vida, como la mano que nos retuvo en el momento en que íbamos a ponernos delante de un camión, o aquella oleada de consuelo cuando llorábamos la muerte de un amigo bienamado, muerto no hacía mucho. Y también, sencillamente tenemos fe en la existencia de los Ángeles y en que ellos nos aman y se ocupan de nosotros.
Pero, en última instancia, ya sea que hayamos visto o no a nuestros ángeles, hayamos podido hablar con ellos o no, lo que queremos es comunicarnos con esos seres. Deseamos verlos cara a cara para agradecerles todo lo que cuidan de nosotros y cuánto nos guían. El ansia de tener una de esas formas de contacto es absolutamente normal. No tiene nada de extraño. El amor se encarga de salir en busca de lo que debe amarse: Dios lo hace; nuestros ángeles nos buscan, y nosotros buscamos a Dios y a todos los que se relacionan con Él o provienen de Él. Para eso estamos hechos y eso es propio de la naturaleza humana.
El universo entero se maneja y alimenta con las energías del amor. El mundo se trasformaría todo, absolutamente todo lo relacionado con nuestras vidas, si fuera motivado por el amor y recibiera su energía del amor. Creo que muy en lo hondo de nuestro corazón, todos estamos enterados de esto, pero tememos vivir de acuerdo con esas reglas, tal vez con la esperanza de que algún otro ponga a rodar la bola para que todos los demás podamos seguirla. Los ángeles están en condiciones de ayudarnos a dar más fuerza a nuestro amor, de modo que por eso queremos buscarlos y aprender.
Nosotros decimos que no lo hemos oído ni lo hemos visto alguna vez, pero es que no nos hemos dado cuenta. Para conseguirlo, necesitamos desarrollar nuestra visión interior, nuestra conciencia hacia adentro, oír lo que sucede dentro de cada uno. Sólo entonces van a funcionar nuestros ojos y nuestros oídos.
Y no hay otra forma de desarrollar la sensibilidad con respecto a nuestros ángeles, que constantemente nos hablan en lenguas angélicas, que están mucho más allá de lo que pueden captar los sentidos humanos. Hemos de preparar nuestro espíritu y nuestro corazón, y en ocasiones incluso nuestro cuerpo, y entonces sí estaremos en condiciones de que los ángeles lleguen hasta nosotros en tal forma que podamos reconocerlos como seres angélicos.
Los motivos que nos muevan a desear tales encuentros han de ser puros y en absoluto originados en algún interés personal. Incluso así, debemos aceptar que tales encuentros podrían llegar a no concretarse nunca. No hay ruego ni promesa, por grande que sea, capaz de impulsar a nuestros ángeles a ponerse en contacto con nosotros. Nuestras conversaciones con el ángel custodio de cada uno – en lento avance- han de buscarse dentro de los límites del reino espiritual y nunca en la esfera física. Cuando sea necesario, dentro de esta dimensión, llevar a cabo una entrevista con nuestro custodio, Dios y nuestros ángeles habrán de encargarse de que ello sea posible.
¿Qué determina el contacto?
Cuatro factores que han de presentarse juntos, determinan si advertiremos o no que tenemos un contacto con nuestros ángeles:
Ø Si forma parte del plan de Dios;
Ø Si en verdad conocemos y entendemos qué son y qué hacen los ángeles, así como aquello que pueden hacer o no;
Ø Si son puros nuestros deseos para desear un encuentro de esa clase, y;
Ø Si estamos preparados para un encuentro
El primero de esos factores – si forma parte del Plan – está totalmente fuera de nuestro control. Sin embargo, entiendo que si rezamos con fervor y sinceridad pidiendo el privilegio de ver a los ángeles de Dios con nuestros ojos de seres humanos, así como merced a nuestra percepción interior, el encuentro podría concederse.
Desde luego, la concesión de ese pedido habrá de depender siempre del porqué de nuestro deseo de tener un encuentro angélico. Si las razones son puras y libres de motivos tales como la autogratificación, una curiosidad ociosa o el deseo de controlar a otros, o incluso sentir celos de quienes sí han tenido encuentros con ángeles, entonces podríamos estar más cerca de que el deseo nos sea concedido.
Y en cuanto se refiere a estar preparados o no, ya es una cuestión del estilo personal de nuestra vida.
* * * * *
LOS CHAKRAS

Así como el sistema nervioso coordina la actividad dentro del cuerpo físico, existen en el cuerpo energético centros que ayudan a integrarlo en nuestro vehículo físico, con nuestra mente y nuestras emociones. Así como hay en el cerebro diferentes zonas que se relacionan con diferentes funciones físicas y mentales, así cada uno de estos centros se relaciona también con diferentes funciones. Están localizados, no sólo en la cabeza, sino por todo el cuerpo.
Estos centros energéticos se denominan chakras, palabra sánscrita que significa “rueda”, pues cuando volvemos nuestros sentidos hacia adentro para explorarlos los vemos y sentimos como discos o esferas giratorias. Hay ocho chakras principales que se disponen en línea, desde la base de la columna hasta la parte alta de la cabeza, y es con estos centros energéticos con los que trabajaremos en el siguiente proceso de cimentación.
Hasta hace poco nos concentrábamos en siete chakras principales, pero a medida que evolucionamos y nos vamos acercando a los ángeles, un nuevo chakra está despertando dentro de nosotros. Los llamamos chakra del timo. Se encuentra entre los chakras del corazón y de la garganta. Así como los ángeles están abiertos a toda la vida, este nuevo chakra nos sostendrá mientras aprendamos a abrirnos más y más los unos a los otros.
La función del chakra del timo es generar paz y amor universal. También se vincula con la glándula timo, parte importante de nuestro sistema inmunológico. El despertar de este nuevo chakra fortalecerá nuestro sistema inmunológico y nos ayudará a tratar con el cáncer, el SIDA, las enfermedades del corazón, los ataques y otros males.
Dedica el tiempo necesario a estudiar el diagrama siguiente, para poder familiarizarte con la localización de los chakras y los colores que se relacionan con ellos.
*Chakra de la Raíz: Base de la columna, su función es la supervisión y seguridad; color – rojo; elemento – tierra; reino mineral.
*Chakra Sexual: Bajo vientre; sexualidad, creatividad, naranja; elemento agua; reino vegetal.
*Chakra del Plexo Solar: Región del plexo solar; función – logros y poder; amarillo; fuego, animal.
*Chakra del Corazón: Centro del pecho; amor; verde; aire; humano.
*Chakra del Timo: Parte superior del pecho; compasión, paz; aguamarina; reino – enlace con el mundo del alma.
*Chakra de la Garganta: Garganta; comunicación; azul; reino angélico.
*Chakra del tercer Ojo: Centro de la Frente; intuición; añil; arcángeles.
*Chakra de la Coronilla: Parte superior de la cabeza: conciencia cósmica; violáceo; el Creador.
Cuando te hayas familiarizado con el diagrama y el gráfico, estarás listo para explorar tus chakras.
La mayor parte de las personas no sabe dónde tiene el páncreas o el hígado, mucho menos los órganos del cuerpo sutil. Tal vez no sientas tus chakras la primera vez que hagas un ejercicio con los chakras. Quizás tampoco los veas. O puedes sentir algunos con más potencia que otros. No te preocupes si no lo consigues de inmediato. La afinación de los sentidos sutiles es progresiva; cuanto más repitas los ejercicios, más mejorarás.
Observa si algunos son más fáciles de percibir que otros. Aspira más profundamente hacia aquellos con los que te sientas menos vinculada, hasta que tu conciencia de todos sea igual, hasta que todas sus luces brillen con potencia.
Las energías de cada chakra se relacionan con zonas de tu vida cotidiana y física. Te proporciono un breve resumen de los principales asuntos pertinentes a cada uno, en lo mental y lo emocional, en lo físico y en lo psíquico. Concéntrate en un chakra determinado cuando estás dedicada a la actividad correspondiente, puede ayudarte a fluir en armonía con tus más elevadas intenciones.
RAÍZ: Seguridad, cimentación, presencia, confianza; aparato digestivo inferior.
SEXUAL: Sexualidad, sensualidad, intimidad, creatividad; glándulas y órganos sexuales; clarisensitividad.
PLEXO SOLAR: Poder, control, logros, autoestima; glándulas adrenales, tubo digestivo superior; sensibilidad de las “ondas” de gentes y sitios.
CORAZÓN: Amor, compasión, perdón, entrega, aceptación; corazón y sistema circulatorio; empatía.
TIMO: Amor universal (incondicional), hermandad, lazos con toda la humanidad, paz; timo y sistema inmunológico; telepatía.
GARGANTA: Comunicación, espontaneidad, hablar y oír la verdad; tiroides, garganta y oídos; clariaudiencia.
TERCER OJO: Sabiduría, discernimiento, visión espiritual, glándula pineal, cerebro / mente; clarividencia.
CORONILLA: Yo Superior, espiritualidad; pituitaria, cuerpo energético; conciencia cósmica.
Como verás, si tienes dificultades con tu hogar y tu trabajo, el que participa es tu chakra de la raíz. Los problemas financieros se relacionan con los chakras de la raíz y del plexo solar, puesto que las preocupaciones monetarias afectan tu sentido de la seguridad y de tu imagen personal.
Si analizas temas relacionados con el amor y las relaciones, trabaja con el chakra del corazón. Si estás estudiando para un examen, presta atención a tu tercer ojo. Si piensas en cambiar de ocupación para dedicarte a un objetivo en concreto, ten conciencia de tu chakra del plexo solar.
En cuestiones de salud, puedes consultar el detalle y ver dónde los chakras se relacionan con tu cuerpo físico. Una ronquea o una laringitis involucra el chakra de la garganta; si tienes problemas estomacales, trabaja con el chakra del plexo solar, que se relaciona con la parte superior del tubo digestivo.
EL ÁNGEL DE LA ACEPTACIÓN
Un ángel que se especializa en ayudarte a confiar en el proceso divino, a tener fe en tu futuro y en el futuro del mundo, y a aceptar que la voluntad y el plan de Dios son extremadamente buenos, es el Ángel de la Aceptación conjunto con el Ángel de la Paciencia.
Este ángel es de naturaleza femenina. En la mitología griega se la conocía como Iris, “la diosa del Arco Iris, dotada de alas doradas y mensajera de los dioses.. Era la encargada de transmitir a los hombres las órdenes de los dioses, viajando por el camino del Arco Iris”. También se la llamaba Reina de los Cielos, y se dice que era la mensajera habitual de la Reina de los Dioses, la guardiana de los Misterios.
Examinemos un poco las palabras clave que acabamos de ver: El arco iris representa el canal o pasaje entre el reino de la tríada espiritual, o divina conciencia, y la personalidad, y es también el camino que recorre Iris al traer los mensajes que provienen de lo alto. El arco iris también simboliza el signo de la alianza que se describe en el Génesis (9:13-15); por lo que este ángel es también el Ángel de la Alianza, lo cual significa que el mundo de un individuo no será inundado por el diluvio de la negatividad si ese individuo encarna las cualidades de este Poder Causal.
¿Y en qué consisten esas cualidades? En tener un sentido de proporción en la vida, junto a la capacidad de mantenerse con firmeza y equilibrio en el camino espiritual mientras la vida nos hace oscilar hacia atrás y hacia delante, entre el polo positivo y el polo negativo. En la cualidad de practicar la moderación en todas las cosas y de no caer en el fanatismo, independientemente de la pasión o devoción que sintamos hacia una determinada actividad. En la fuerza que nos capacita para concentrarnos en la dirección espiritual y para seguir el plan de la vida mientras se va desarrollando y nos revela los objetivos cada vez más grandes e importantes por los que debemos luchar. ¿Acaso un diluvio de pesimismo y de escenas que representan lo peor que puede llegar a suceder podría sumergir a una persona así? No, de ninguna manera, pues cuenta con la poderosa ayuda de este ángel.
Su nombre de “Reina de los Cielos” se refiere al principio femenino en la conciencia de la personalidad recta, al sentimiento de la verdad espiritual que anida en un individuo cuya conciencia y comprensión se basan fundamentalmente en los valores superiores. Como una “mensajera de los dioses”, su tarea principal siempre consiste en recibir y transmitir las verdades espirituales que le comunica la “Reina de los Dioses, la Madre del Mundo, es decir, el tercer aspecto de la trinidad, el Espíritu Santo.”
Este ángel representa el vórtice, o remolino, a través del cual la expresión de las energías de aceptación y paciencia han de ser extendidas a la mente y al corazón del individuo.
La palabra aceptación significa consentimiento y estar de acuerdo con Dios en que los seres individuales son divididos, es decir el reconocimiento del Yo como forma de una expresión de Dios. La aceptación es la máxima entrega, la aceptación de la Presencia de Dios en ti como tu YO. Es a través de esta aceptación que la personalidad cede su lugar a la individualidad.
Sí, Iris no sólo nos recuerda quiénes somos y qué somos, sino que también nos proporciona la tenacidad para mantenernos firmemente en el camino espiritual hasta que la experiencia de la realización – la comprensión absoluta de nuestra verdadera identidad – comienza a despertar en nuestra conciencia. Cuando su energía se encuentra bloqueada, lo cual se debe, por lo general al temor al futuro y a la falta de confianza en el proceso divino, el individuo encuentra dificultades para adaptarse a las situaciones nuevas, manifiesta una tendencia a discutir con casi todo el mundo, se vuelve despilfarrador, extravagante y frívolo.
Ahora llama al Ángel de la Aceptación y al de la Paciencia e inicia una amistad con la Reina de los Cielos. Ella te hará elevarte hacia el camino del puro pensamiento y te enseñará lo que realmente significa el optimismo. Ella no te mimará ni estará de acuerdo con las excusas que le presentes para justificar tus actos irracionales, tus arrebatos emocionales o tu conducta demasiado indulgente con respecto a cualquiera de tus acciones. Ella siempre te dirá la verdad y esa es la razón que hace que pueda ser un aliado tan confiable a lo largo de nuestro viaje espiritual. Tú también amarás su manera franca, sincera y directa de expresarse.
Finalidad: Suministrar la energía que nos capacita para confiar en el proceso divino con total aceptación del “pase lo que pase”, viviendo día a día con calma y ecuanimidad.
Rasgos negativos que pueden presentarse a partir de las proyecciones del ego: dificultades para adaptarse a las nuevas situaciones y circunstancias; tendencias al despilfarro y a la extravagancia; persona a la que le gusta discutir.
Su energía resulta bloqueada debido a: el miedo al futuro; un sentimiento inconsciente de que la voluntad de Dios no siempre es buena; la falta de confianza en el plan y en las intenciones que el Espíritu tiene para los seres individuales.
* * * * *
A LOS ÁNGELES CONSTRUCTORES
(Oración para las mujeres embarazadas)
¡Os saludo, legiones de Devas constructores!
Venid en nuestra ayuda.
Custodiad a esta criatura que nace
En el mundo de los hombres.
Dad fuerzas a la madre,
Enviad vuestros Ángeles benévolos
Que asistan al nacimiento
Y anuncian el alba de la nueva vida.
Llevad al hijo que nace
La bendición del Señor.
¡Os saludo, legiones de Devas Constructores!
Venid en nuestra ayuda.
Guiad al niño que nace
Al mundo de los hombres
Para que su Divinidad interior sea liberada.
* * * * *
AL ÁNGEL DEL GRUPO
Es una oración para recitar cuando hay un grupo que se ha confiado a la protección de un Ángel. Hay que recitarla cada vez que el grupo se reúne. Al final, antes de cada uno se aleje para tomar su propio camino, se recitará la siguiente fórmula:
Ángel nuestro, protector y aliado,
Recoge y transforma nuestros pensamientos de amor.
Abre las puertas entre tu mundo de luz
Y nuestro mundo de niebla.
Guía nuestros pasos sobre el punto que nos une
Y que el puente sea ancho y seguro.
Acerca de nosotros tus Hermano
Para que escuchen nuestra llamada.
Aleja las nieblas de la materia
Para que vea nuestro intento de amor
Y nuestro corazón puro.
Dejad abiertas las puertas para que invocándoos
Podemos sentiros cerca.
Con vuestra ayuda
Nos sea dado proteger, consolar, curar.
Nos sea dado ayudar a quien sufre
En el cuerpo y en el espíritu.
Vuestra guía extienda nuestros conocimientos
Pues conocer es servir.
Publicado por María Elena Syro P


LECCION 9

LA ENERGÍA

Podemos seguir comprendiendo otros puntos que generan nuestro universo no sólo a través de lo espiritual, sino también ayudados por la ciencia.

Tanto el planeta Tierra como nuestro cuerpo están formados por masa, materia. Se ha comprobado a través de la física cuántica que la célula tiene inteligencia propia y que puede asimismo autodirigirse y auto-modificarse.

Pero básicamente la energía, la vibración, no sólo se transforma a nivel de la materia física, sino también a través de otros planos de materia que vamos a seguir explicando más adelante.

Ya hace cincuenta años la ciencia conocía ochenta y tantas formas de materia física (en la actualidad se conocen muchos más) y sabíamos que la materia se componía de partículas increíblemente minúsculas con espacios intermedios. Pero ahora empezamos a saber que es tanto el espacio comprendido entre la materia que en cierto sentido puede decirse que nada es totalmente sólido, todo está compuesto de átomos, y el átomo, a su vez, contiene electrones, neutrones y protones que giran en órbitas o vibran con gran rapidez formando un conjunto de partículas, espacio y cargas eléctricas que a su vez forman la materia. Así como el cuerpo físico es materia más concentrada, existe el cuerpo emocional que sería el conjunto de emociones que sentimos.

El Cuerpo Mental es el conjunto de pensamientos que nosotros mismos irradiamos permanentemente, que también forman otro cuerpo. Todos los cuerpos integrados forman el cuerpo espiritual.

Hace cincuenta años se había empezado a comprobar que hasta las más insignificantes partículas no son cosas sino manojos de vibraciones.

Hay diversas formas de energía; se trasladan por el aire y el espacio sin perder sus formas características debido a su diversa frecuencia de vibración.

Es así que las vibraciones que abarcan desde una frecuencia de quince por segundo hasta quince mil por segundo, son perceptibles por el oído humano como sonidos.

Las vibraciones que sobrepasan la última cifra citada, dejan de ser percibidas por nuestro oído, pero al alcanzarse una frecuencia de un millón quinientas mil vibraciones aproximadamente, principia esa forma de energía llamada calor, que puede ser percibida por otro de nuestros sentidos.

Más arriba en la escala de las vibraciones viene la luz, a menudo combinada con el calor, la cual es percibida por nuestros ojos. Las vibraciones luminosas más bajas empiezan con el rojo oscuro y las más altas forman el violeta; a unos tres millones por segundo se encuentran las ultravioletas y otras más, invisibles al ojo pero detectables mediante instrumentos como la máquina Kirlian. También pueden ser percibidas por nuestros sentidos internos.

En un punto más elevado de la escala, todavía no puede decirse cuan alto, están las vibraciones del pensamiento, y éstas son esas vibraciones invisibles, inaudibles, que relampaguean de mente a mente.

Son numerosas las razones que pueden aducirse para justificar que el pensamiento y la fuerza vital pueden ser consideradas como la misma naturaleza que la electricidad.

Einstein demostró matemáticamente que en todo el universo existen grandes campos de fuerza. He aquí el gran concepto mental de Einstein, elaborado hace casi sesenta años: E = mc2. Esta fórmula expresa la conversión de la masa en energía.

Al utilizarse la energía atómica se demuestra de una vez por todas y para todo el mundo que la masa es energía. Como la energía es vibración, es indudable que todo es vibración. Ahora sabemos que somos vibración y de eso no cabe la menor duda.

Nosotros estamos inmersos dentro de un tar energético vibracional, todo lo que pensamos y sentimos también va creando las realidades que todos vivimos.

Las vibraciones de nuestros sentimientos y pensamientos continúan formando cuerpos no materiales o no perceptibles a nuestros ojos, como se explicó antes.

Si nosotros enviamos un pensamiento, no es unidireccional, funciona como un boomerang, como se cree en el plano tridimensional. La energía vibra en planos muy elevados, más allá de lo que nuestra conciencia puede comprender: sólo nos acercamos a percibir cuando nos conectamos con nuestro interior que funciona de manera más sutil y perfecta de lo que nuestros sentidos externos puedan captar.
* * * * *

TRANSFORMACIONES
Una de las principales causas de que la gente crea que los ángeles se nos dan a conocer con tanta frecuencia, es el deseo que los impulsa a enseñarnos a crecer y convertirnos en buenos administradores de este planeta.

Tal idea nos dice que los ángeles están junto a nosotros para ayudarnos a elevar nuestra conciencia, nuestro auto-reconocimiento espiritual como raza y no sólo como individuos. Casi podríamos decir que los Ángeles están con nosotros para proporcionarnos una dosis de vitaminas que debe administrarse en los momentos justos.

Esta teoría, que en general se apoya en el lenguaje propio de la New Age, argumenta que el mundo está al borde de una transformación tan gloriosa que ni siquiera encontramos palabras para describirla. Los Ángeles se hallan entre nosotros para servirnos de guías, para ayudarnos a penetrar en un nuevo nivel en cuanto a la conciencia que debemos tener de la tierra. Y cuando llegue el momento, a su debido tiempo, veremos a todos esos Ángeles que nos rodean en forma permanente y viviremos con ellos como nuestros amigos y salvadores.

Parece que, en un sentido limitado, este concepto de transformación es cierto. Creo que los ángeles se encuentran entre nosotros a fin de que se produzca un cambio profundo en el mundo. Pero no por eso supongo que ellos habrán de hacerse cargo del trabajo. Su presencia más obvia en nuestra vida es para despertarnos a la necesidad de empezar a modificar el mundo a fin de que sea tal como ellos y nosotros lo deseamos. Y cuando nos hayamos desarrollado los luciente como para sembrar amor, por haber cambiado nosotros y por haber transformado el mundo de nuestro alrededor, ya no necesitaremos ayuda para ver a nuestros ángeles y caminar con ellos. Sólo Dios sabe cuánto tiempo demandará esto.

En ocasiones parecer que la única frontera que hemos alcanzado es la frontera del desastre. Poseo la esperanza de que tengamos la sabiduría necesaria como para aprender, y sé que ella es parte del motivo de que los ángeles se hayan tornado visibles con tanta frecuencia en los últimos tiempos.

Nuestros Ángeles, desde luego, aspiran a que logremos nuestra transformación personal, no menos que la transformación de la tierra. Y así es como tendría que ser. No estamos en condiciones de cambiar el mundo para mejorarlo si no podemos siquiera cambiarnos a nosotros mismos y despojarnos de celos y envidia, perjuicios y codicia, y de todas las formas que puede revestir el mal. Y no podemos hacer nada de eso sin contar con la presencia de Dios en nuestra vida.

Los Ángeles que se encuentran entre nosotros son otras tantas señales de esperanza para indicarnos que nuestra transformación – y la del mundo entero – no es imposible. El cielo no dista una galaxia de nosotros, sino que está aquí, nos dicen; el reino de Dios está aquí, en nuestro medio… y aquí estamos nosotros para demostrarlo. Las barreras no son insuperables. Dios están tan cerca como los latidos del corazón.

Es de fundamental importancia tener en cuenta que debemos invocar a nuestros Ángeles, por la sencilla razón de que ni ellos podrán ayudarnos tanto como desean, si nosotros no lo invocamos. Todos nosotros, más de una vez nos hemos quedado cortos, sin alcanzar nuestro objetivo, por no pedirles ayuda. Los Ángeles están aquí para socorrernos en aquellas cosas que no podemos hacer solos. Y me refiero a las cosas sobrenaturales, no a las comunes.

Por ejemplo, hay mucha gente que suele decir: “Yo estoy tranquilo porque tengo apostado en la puerta de casa a mi ángel guardián, de modo que ni me preocupo por cerrar con llave cuando salgo”. Sin embargo, no es esa la responsabilidad de los ángeles. Por el contrario, se supone que cada uno de nosotros debe preocuparse por la protección personal de sus bienes terrenales.

Por cierto que a los ángeles les agrada sobremanera poder ayudarnos. Es su misión, y cuanto más los dejamos hacerlo, más felices son. Les gusta realizar cosas que nos ayudan.
* * * * *

LOS MENSAJEROS
Tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento hallamos numerosas historias de Ángeles que se aparecen a los hombres y que traen mensajes. Estos mensajes casi siempre anunciaban acontecimientos de capital importancia, por ejemplo, el nacimiento del Mesías. Después de este hecho, no se conocen muchos casos de apariciones de Ángeles. Sin embargo, ellos nos siguen enviando mensajes. Dado que no siempre los vemos y oímos físicamente, hemos de intentar permanecer creativos y perceptivos, para así estar en condiciones de recibir sus mensajes.

Los Ángeles utilizan sistemas para difundir mensajes que ni siquiera imaginamos. ¿Te has encontrado alguna vez sentado durante horas, devanándote los sesos, intentando hallar la respuesta a una pregunta o problema? Precisamente en el instante en que decides dejar de meditar, aparece una paloma en la cornisa de tu ventana. Al reparar en ella sientes una sensación de calor y paz. Entonces, cuando te acercas a la ventana, ves pasar un camión que lleva escritas las palabras que te proporcionan las respuestas que tu cabeza no logró encontrar. Una vez acabada la lucha por hallar esa solución, te das cuenta de que el mensaje te ha llegado sin hacer tú el mínimo esfuerzo.
Presta atención a las sutilezas de la vida. Los Ángeles pueden llegar a nosotros de maneras distintas pero que a menudo se nos escapan. Es en nuestros sueños donde los mensajes se nos manifiestan con más frecuencia. Los Ángeles, al comunicarse con nosotros, demuestran ser creativos y de la misma forma deberíamos serlo nosotros al recibir sus mensajes.

Los mensajes del cielo son siempre para el bien supremo de la humanidad; nunca exigen el uso de la fuerza o de la autoridad. Algunos de nosotros identificamos a los ángeles con fuerzas espirituales que guían a nuestro Ser Superior infundiendo pensamientos nobles a nuestra conciencia. Independientemente del papel específico que juegan, todos los ángeles son de una forma u otra mensajeros.

Los que son heraldos de Dios traen las nuevas más vitales. Estos portadores de noticias no se irán hasta que recibas su mensaje. Por consiguiente, recuerda que debes relajarte y dejarte llevar por la intuición.

* * * * *

EL ÁNGEL DE LA ARMONÍA
Imaginemos por un momento lo que pasaría si una persona perteneciente a la cuarta dimensión del mundo, viviera en nuestro plano físico, y como él o ella aparecería ante los ojos de los demás.

Esa persona representaría el perfecto equilibrio entre la cabeza y el corazón, la voluntad y el amor, el interior y el exterior, el trabajo, y el juego, la quietud, y la acción, la impresión y la expresión, el escuchar y el hablar, el recibir y el dar, la irradiación y la atracción. Esa persona imaginaria sabía seguramente cómo vivir. Tendría un flexible y relajado campo de energía y una conciencia del equilibrio total, lo cual es otra forma de la estabilidad, definida como regularidad, aplomo y seguridad en sí mismo.

Todas las cosas parecían encontrarse unidas, lo cual es el significado del vocablo griego “harmozein”, del cual se deriva nuestra palabra armonía. Y como un subproducto de este orden, equilibrio y armonía, esa persona irradiaba una sensación de paz, de serenidad y de tranquilidad.

Qué maravilloso sería si todos expresáramos esa misma clase de energía, ese mismo estado de conciencia. Por cierto que la imagen que tendríamos de nosotros mismos sería diferente y que, sin temores ni culpas, podríamos incluso comenzar a vivir honestamente, como a todos nos gustaría hacerlo. Y eso sin decir que las demás personas se sentirían muy contentas de estar junto a nosotros. Pero nosotros no podemos fingir.

Pero si tratamos durante un tiempo de representar un rol de orden y armonía, desde el punto de vista de la personalidad humana, muy pronto nos convertiríamos en hermosos pero repugnantes robots, en dulces máquinas excesivamente controladas, emanando permanentemente un aire protector y condescendiente.

¿Has conocido a esas personas que presentan una perfección superficial, pero tan delgada que se puede ver a través de ella? Y, detrás de esa máscara de imperfecta superioridad, en todas ellas encontramos una revuelta masa de temor y de ira reprimidos.

Para ser realmente una manifestación de orden y armonía, debemos tomar la Energía del Alma que produce esas cualidades, y entonces llegamos a ser y ya no es necesario representar ningún papel. Te sorprenderás al saber que la energía que manifiesta todos estos atributos es la alegría. El orden y la armonía nacen de la alegría, y no al revés. El Ángel de la Armonía es la “alegría del Señor”, la pura energía del regocijo, el júbilo y el éxtasis del Yo Superior, que se irradia como el sol del mediodía para disipar las sombras de la tristeza, la miseria y la desesperación. Y esto se logra estableciendo el equilibrio y la estabilidad en nuestras vidas.

La invocación de este Ángel nos restablece la armonía, libera tensiones, aplaca el estado agresivo. Permite ver la solución de los problemas con mayor claridad. Brinda paz espiritual. Genera un campo positivo que pone fin a la tristeza ocasionada por cualquier motivo. Brinda más alegría y ganas de vivir.

El Ángel de la Armonía ayuda a eliminar la ansiedad. Especialmente indicado para lograr una recuperación rápida, incluyendo problemas afectivos de pareja. Restablece el ánimo, da fuerza, temple y empuje para realizar cualquier tarea que se emprenda. aumenta la vitalidad y la energía. Actúa contra las fluctuaciones de ánimo, produciendo un campo mental y una actitud positivos.

Si queremos evolucionar espiritualmente hemos de crear constantemente armonía en nosotros mismos y alrededor nuestro.

Te propongo que:

Siéntate en un lugar cómodo y tranquilo.
Cierra los ojos y relájate. Visualiza una luz de un color a tu elección que te evoque armonía.
Si una vez visualizado no te sientes totalmente a gusto con ese color, cámbialo como cambiarías el canal del televisor hasta que encuentres el que te satisface visualmente.
Invoca al Ángel de la Armonía y pídele que la armonía entre a tu vida.
Antes de despedirte, y abrir los ojos, dale las gracias.

Finalidad:
En la vibración de la paz en la conciencia; nos ayuda a mantener el equilibrio y la imparcialidad ante todas las situaciones; nos inspira a vivir con integridad.

Rasgos negativos que pueden presentarse a partir de las proyecciones del ego: disfrutar ante la idea de un conflicto, un adversario permanente, un Creador de desorden; una persona que experimenta mucha oposición en todos los ámbitos de su vida.

Su energía resulta bloqueada debido a: la ausencia de alegría y de inspiración; la creencia de que cualquier tipo de ataque está justificado por la autoprotección y de que la paz y la conciliación son signos de debilidad.

* * * * *

PROGRAMACIÓN ANGÉLICA Nº 2
Abrirte a tu Ángel

Ten a mano tu libreta de anotaciones y tu birome. Al tope de una página en blanco, escribe: “Abrirme a mi Ángel”, y la fecha

1) Siéntate en tu lugar sagrado, con los pies bien apoyados en el suelo y los ojos cerrados. Siente la presencia de tu Ángel, que se acerca cada vez más. Imagina que te envuelve suavemente con sus alas.
2) Mientras inhalas y exhalas lentamente, siente o percibe la presencia de tu Ángel, que te extiende los brazos. Respira esa proximidad y deja que dentro de ti surja una pregunta.
3) Concentra la atención en tu corazón. Pon en tu corazón la pregunta que deseas formular, visualizando las palabras escritas allí.
4) Cuando sientas las palabras en tu corazón, abre los ojos y anota la pregunta en tu cuaderno. Vuelve a cerrar los ojos.
5) Con las palabras de tu pregunta en el corazón y en la mente conéctate con tu profundo deseo de oír la voz de tu ángel. Escucha en tu corazón y en tu garganta. Pon atención a cualquier sentimiento que surja. Los ángeles llegan a nosotros a través de los sentimientos, de modo que esa pueda ser la primera forma de contacto. Permite esos sentimientos y permanece abierto a las palabras que se presenten.
6) Anota todo lo que recibas, sean palabras, imágenes o sensaciones.
7) Recuerda agradecer a tu ángel su mensaje.
8) Lee lo que has recibido.

Observa las sensaciones que te despierta el mensaje. Puede sorprenderte o quizás te conmueva. Si las palabras te llenan los ojos de lágrimas o si te sientes conmovida, sabrás que tu ángel ha hablado a través de ti.

Los ángeles se presentan a nosotros de modo que podamos recibirlos. Si no estás segura de haber recibido nada, vuelve a cerrar los ojos y repite el ejercicio desde el comienzo, estableciendo una conexión más potente con tu deseo de comunicarte con tu ángel. Acepta con gratitud lo que recibas. No deseches ni critiques lo que aparezca. porque eso cerrara tu corazón, bloqueando la comunicación. Cuando aceptas, te abres; cuando estás abierta, es mucho más probable que recibas.


Publicado por María Elena Syro


LECCIÓN 10


SOÑAR CON ÁNGELES
Los sueños son una puerta al inconsciente, pero también una puerta a los reinos sutiles. Representan largas cartas de tu inconsciente, con frecuencia escritas en un lenguaje extraño y misterioso. Los sueños son también otro portal por el que puedes llegar a conocer a tus ángeles y disfrutar de tu relación. Conectarse de este modo con los Ángeles es fácil y natural; sucede aún cuando no tengamos conciencia de ello.
El estado de sueño es un punto de acceso que ofrece especiales ventajas para nuestros compañeros celestiales, pues cuando dormimos, la mente inconsciente está bien abierta. Desaparecen las resistencias y los bloqueos de la conciencia (el yo) levanta para mantener a raya a los Ángeles. La cualidad fluida y espontánea de los sueños se acerca más al comportamiento de los Ángeles que al estado reglamentado, muy organizado, en el que existimos los humanos en nuestras horas de vigilia.
Con frecuencia nuestros Ángeles se nos presentan en sueños, pero no siempre los recordamos o, si lo hacemos, no siempre los reconocemos. En el sueño pueden aparecer amigos íntimos, pero al despertar nos damos cuenta de que nunca los hemos visto. O pueden presentarse como figuras sabias, poderosas e importantes, no necesariamente con alas u otros símbolos estereotipados de su identidad, tales como arpas y halos.
A veces los Ángeles se presentan bajo formas animales u otras no hacen notar su presencia asumiendo forma alguna, sino que se puede presentar como una luz intensa, blanca o dorada.
Otras veces despertamos con una sensación de bienestar, de que todo está bien, de que estar vivos es una bendición. Tal vez no recordemos siquiera haber soñado, pero el buen humor impregna la rutina normal de la mañana, como la luz del sol al iluminar súbitamente un cielo gris y opaco. Cuando eso ocurre hay una buena posibilidad de que uno de nuestros ángeles haya hecho una presentación estelar mientras dormíamos. Pregunta a tu Ángel cómo puedes reconocer su presencia en sueños.
Todos nos hemos educado en la creencia de que existe una separación entre humanos y Ángeles, si acaso se nos enseñó a creer en los Ángeles. Pero esa separación es sólo un estado de la mente… ¡de nuestra mente, no de la angelical! En nuestros sueños es posible cambiar la mente y superar las barreras mentales que hemos erigido a fin de estar con nuestros Ángeles con toda naturalidad.
Recuerda que no sólo nuestros compañeros nos buscan en el sueño. El Arcángel Miguel es el guardián del tiempo de los sueños, así que puedes invocar su vigilante presencia. Y existe toda una categoría de Ángeles que trabajan con los sueños; su misión es proporcionarnos información mientras dormimos.
Estos Ángeles rara vez hacen notar directamente su presencia en nuestros sueños, como nuestros Ángeles acompañantes. Son primordialmente mensajeros; sólo podemos reconocerlos por los regalos que nos hacen en el sueño.
Los sueños son elusivos. El primer paso consiste en recordar tus sueños, lo que es todo un desafío. Es esencial tener una actitud mental positiva. Basta con comenzar a creer en tus sueños. Cuando creemos en algo, lo valoramos. Cuando valoramos algo, le infundimos energía, y aquello en lo que ponemos energía comienza a crecer.
Si te has pasado la mayor parte de la vida convencida de que no vale la pena recordar los sueños, no esperes despertar mañana con uno sobre la almohada. Inaugurar una nueva creencia requiere tiempo. Pero puedes programar de nuevo tu mente consciente para permitir que te llegue el recuerdo de los sueños. Lo bueno es que puedes esperar confiado. Los sueños pueden tornarse realidad. Y cuando eso ocurre, son manifestaciones del deseo más profundo de nuestro corazón. Ellos nos ponen en contacto con nuestras pasiones.
El deseo apasionado de conectarte con tus Ángeles es la motivación que te permitirá conocerlos en tus sueños. Luego viene la diligencia. Debes estar dispuesta a seguir adelante con el proceso y superar resistencias profundamente arraigadas. Si despiertas con un sueño en medio de la noche, no te muevas y trata de recobrarlo. Revívelo; puedes comenzar con cualquier fragmento que recuerdes y permitir que se expanda. Luego anótalo y ponle fecha antes de volver a dormir.
Cada vez que despiertes después de haber soñado sigue el mismo procedimiento. Si cambias el cuerpo de posición puedes perderlo mientras lo revives; por eso debes permanecer quieta y recordar del sueño todo lo que puedas. Luego anótalo con tantos detalles como recuerdes. Fecha tus sueños. Hasta puedes dar a cada uno un título que lo resuma. Eso te ayudará a recordarlo o hallarlo más adelante.
Existe una resistencia innata a hacer esto y es preciso superarla a conciencia. La resistencia se presenta también en el hecho de que despertemos ciertos sueños porque no tienen sentido o porque no recordamos todos los detalles. Pero a medida que los valores más, descubrirás que la resistencia desaparece.
Por separado te daré algunas maneras de utilizar al dormir y de estimular el recuerdo de los sueños.
Hay que tener en cuenta que, aún después de establecer el contacto del sueño, puedes tener que formular la misma pregunta durante varios días y hasta semanas enteras antes de recibir o comprender plenamente la respuesta. Y quizás no surja en una aparición directa de los ángeles. El sueño en sí puede ser la respuesta a tu Ángel. O quizás se presente en una sola palabra, una imagen o una canción que recordaste al despertar.
La respuesta también puede ser el don de un sueño en el que te encontraste volando, sin esfuerzo y sin alas. Y a veces no llega en un sueño, sino en un suceso o en un instante de súbita iluminación. Tal vez se presente bajo la forma de una llamada telefónica casual, hecha por un amigo, en una frase que leas en el periódico de la mañana, o un fragmento de conversación oído por casualidad en la calle. Lo principal es permanecer alerta y abierta.
La paciencia te permitirá perseverar, aunque no obtengas resultados de inmediato. Te ayudará a tener fe en tus Ángeles, confiando en que, a su debido tiempo, vendrá también de este modo. La fe te gana el cariño de tus invisibles defensores, además de crear un espacio para los milagros, que es donde pululan y prosperan. Los milagros no tienen por qué ser algo que sacuda la tierra. Bien pueden ser pequeños acontecimientos de tu vida diaria que te hagan sentir bien, reír o hasta llorar de felicidad.
Puedes registrar tus sueños en tu cuaderno de Ángeles o aparte, en un diario especial. Cualquiera que sea, ponlo justo a tu cama cuando te acuestes. Si eres de los que no pueden despertar y tomar nota sin tomar primero una taza de café, lavarse los dientes o abrirle la puerta al gato, sería mejor que tuvieras a mano un grabador. El más conveniente es que el que activa con la voz, para que puedas encenderlo sin cambiar de postura.
Los sueños son efímeros. Por eso es mejor anotar (o grabar) lo que recuerdes en cuanto despiertes. Cualquier actividad tal como levantarte o cambiar de posición, puede barrer toda una noche de sueños hacia la oscuridad del inconsciente.
Cuando anotes o grabes lo que ha ocurrido en tu sueño, será útil ponerlo todo el tiempo presente: “Camino por el bosque. Un búho ulula a poca distancia… “Ese búho, sabio ser alado, bien podría ser tu Ángel disfrazado.
A veces, durante el día salen a la superficie fragmentos del sueño; una escena, una sensación, el rostro de una persona. Es importante anotar cualquier cosa que recuerdes, aunque no le encuentres sentido o creas que no tiene importancia. Cada fragmento merece el respeto de u atención: cuando se la concedes, el mundo de los sueños se te revela más y más.
Llevar un diario no sirve sólo para conservar imágenes e información que normalmente olvidarías, sino también para aumentar tu memoria de los sueños. Al dedicarte a escribir lo que recuerdas, refuerzas tu intención en un plano físico. Tu intención se origina en el plano mental. El refuerzo de tu intención obra sobre el inconsciente, así como sobre la conciencia.
Otra ventaja de llevar un diario es que puedes releerlo de vez en cuando. Eso te brinda una idea de dónde has estado y a dónde vas. Puede revelarte sitios de estancamiento y ayudarte a aclarar sueños desconcertantes, que sólo con el tiempo comienzan a tener sentido. Un diario de sueños es una herramienta importante para el crecimiento interior.
El mero repaso de los títulos que diste a tus sueños puede servirte de clave para marcar temas recurrentes y bloqueos interiores de los que no tenías conciencia.
Puedes utilizar tu diario de sueños para desarrollar diálogos con personas, objetos y elementos que aparecen en los sueños. Este es uno de los mejores medios para decodificar la compleja simbología que caracteriza a los sueños. Al dialogar, hablas con aspectos de ti mismo que son inconscientes y aparecen bajo la apariencia de objetos o de otras personas. Los sueños están llenos de chistes y juegos de palabras: otra clave de la presencia angélica.
Da rienda libre a tu imaginación y permítete hablar francamente. Al escribir con libertad puedes descubrir tus sensaciones ocultas, tus miedos y deseos, además de comprender cosas que ocurren en tu vida.
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EL PERDÓN: EL CAMINO ANGELICAL HACIA LA SANACIÓN
La base de toda curación es el perdón: la eliminación por decisión propia, de la ira y la rabia provocadas por las heridas que nos han causado personas o sucesos y el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos. Siempre que hay la necesidad de curar, existe la necesidad de perdonar. El perdón es el “camino angélico” que nos conduce a la sanación.
A lo largo de nuestras vidas en este mundo, todos padecemos el daño que nos causan otras personas y también hacemos daño a los demás. Muchas veces actuamos sin piedad y pronunciamos palabras que hieren a los demás, o lo que es lo mismo, dejamos de decir palabras cariñosas cuando deberíamos, o vemos que alguien nos necesitaba y le damos la espalda. No importa el nombre que le demos a estos sucesos (error, karma o pecado): todos causan heridas espirituales que pueden separarnos de los demás y de nuestra propia alma.
Es una situación terrible. Provenimos de Dios, que es Uno, que no sólo es omnipotente sino también inmanente, es la unidad que impregna toda la creación, que rebosa sabiduría y amor creativo, ¿y qué es lo primero que hacemos cuando somos conscientes de nosotros mismos? Creamos ruptura, alienación y separación. Y lo que todavía es peor: aceptamos esto como una forma de vida. Estamos tan acostumbrados a que nos hagan daño y a hacer daño a los demás y seguir como si no hubiera pasado nada, que ni siquiera nos damos cuenta de la importancia de la sanación que necesitamos. Nos sentimos demasiado heridos para preocuparnos por ello.
Nuestros Ángeles consideran que esta situación es intolerable. Ellos son mensajeros perfectos, perfectos transmisores del amor y la gracia de Dios. No pecan ni hieren a ninguna criatura; en su sociedad no existen las divisiones. Lo único que desean es que el amor, la armonía y la perfecta paz de Dios habiten en nosotros, porque estas cualidades forman parte de ellos. Odian vernos aislados de nosotros mismos y de los demás. Saben que es antinatural.
Por este motivo, los Ángeles están dispuestos a ayudarnos en cualquier momento para que seamos capaces de perdonar a los demás y comprender la necesidad de pedir perdón cuando hemos herido a otra persona. Siempre que perdonamos o pedimos perdón, los Ángeles están junto a nosotros y nos ofrecen su amor y su apoyo.
El perdón y la curación son inseparables. El perdón, tanto si lo damos como si lo recibimos, es lo que inicia el proceso que nos cura estas terribles heridas. Es la medicina más poderosa que existe, porque detiene la infección que las heridas pueden causar y prepara el terreno para que el amor las sustituya a través de la reconciliación.
El perdón no es una emoción, un sentimiento de benevolencia o compasión. Se puede describir como un acto voluntario mediante el cual decidimos eliminar una herida. Decidir perdonar algo que nos ha hecho daño no significa tolerarlo ni quitarle importancia. Significa que hemos decidido no retener la herida, no llevarla en nuestro corazón y no utilizarle en contra del individuo que la causó.
Ser capaz de tomar una decisión así ya es una forma de curarse, porque evita que una herida se infecte más. Y cuando el perdón abre las puertas a la paz de la reconciliación, entonces el amor también puede entrar y eliminar cualquier rencor, incluso el más antiguo e intenso. En la mayoría de los casos, nuestro problema es que nos sentimos tan heridos, que pensamos que podemos vivir con el rencor y no nos esforzamos por conseguir la reconciliación, que es lo único que aliviará nuestro dolor.
La manera más sencilla de perdonar es cuando alguien pide ser perdonado. Pero también somos capaces de perdonar aunque la persona que nos haya herido no quiera o no pueda pedirlo, porque el perdón depende de nuestra voluntad y proviene de la comprensión, el conocimiento y la conciencia.
El perdón no siempre es algo instantáneo, por supuesto. A veces se necesita mucho tiempo para perdonar. A veces se necesita toda una vida. Antes de tomar la decisión de perdonas conscientemente, tenemos que crecer en comprensión e iluminación, y a menudo tenemos que reafirmar varias veces nuestra decisión antes de que los sentimientos heridos aparezcan de nuevo.
A veces se necesita más que toda una vida para perdonar. Parecería que la noción católica de “purgatorio” es precisamente eso: una casa de sanación después de abandonar este mundo, una escuela para aprender lo que todavía tenemos que aprender y que deberíamos haber aprendido mientras estábamos en la tierra.
Si aceptamos el hecho de que somos hijos de Dios, debemos comprometernos totalmente a vivir una vida gobernada por el amor, que sea digna de nuestro Creador. No sólo tenemos que esforzarnos por estar en paz con nosotros mismos y con los demás, sino que también debemos trabajar para perdonar a todos aquellos que nos hayan herido u ofendido. No debemos hacer concesiones con las heridas mortales. No tenemos derecho a pensar que podemos vivir con una herida. Debemos esforzarnos para curarlas, porque fuimos creados para alcanzar la plenitud.
Esto significa que cuando el amor no está presente en nuestros actos, cuando hacemos algo que hiere a otras personas, debemos pedirles perdón. No importa cuál fuera nuestra intención; si hacemos daño a alguien, aunque sea involuntariamente, necesitamos pedirle perdón.
En una ocasión, San Pedro le preguntó a Jesús cuántas veces tenía que perdonar a alguien, y Jesús respondió que setenta veces siete. Con estas palabras quería explicar que no existen límites para el perdón.
El perdón no es simplemente una cuestión ente dos individuos; Dios también tiene mucho que ver con ello. Cuando hemos hecho daño a alguien, a nosotros mismos o incluso a nuestro entonces, también debemos pedir perdón a Dios. Dios creó un bello y perfecto orden en el mundo. Siempre que rompemos esta armonía creando división y separación, sin respetar el plan divino, debemos pedir a Dios que nos perdone, y no sólo eso, sino también que nos ilumine y nos conceda una mayor capacidad de comprensión para poder crecer y reparar el daño que hayamos causado.
Dios, cuya compasión es infinita, siempre se apiadará de nosotros y nos perdonará, y además nos concederá la sabiduría y la gracia que necesitamos para mejorar nuestras vidas.
Con frecuencia los Ángeles actúan como mediadores: nos hacen llegar estos dones que Dios nos concede e intentan ayudarnos para que los utilicemos correctamente. Los Ángeles viven de acuerdo con el amor y la luz de Dios de forma muy diferente a nosotros, al menos mientras estamos en este mundo. Todo lo que hacen está en armonía con el plan divino.
A veces el mayor obstáculo que nos impide alcanzar la curación es nuestra incapacidad de perdonar nuestras propias faltas, incluso cuando nuestra fe nos dice que Dios nos ha perdonado, y las demás personas implicadas también nos han ofrecido su perdón. Si no podemos perdonarnos a nosotros mismos, es por culpa de nuestro amor propio, ya sea por exceso o por defecto. A veces nos vemos tan despreciables que no somos capaces de convencernos de que merecemos ser perdonados por algún error que hemos cometido. No nos amamos ni nos consideramos dignos de ser amados.
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EL ÁNGEL DE LA FE
La FE no es la creencia irracional sino la secreta confianza, más allá de las apariencias y de las limitaciones del ego.
La falta de Fe es como una especie de ceguera para con el mundo espiritual; la Fe es la visión del alma. Al pertenecer a otro nivel de realidad que también engloba la nuestra, la FE todo lo puede.
La Fe descansa en la providencia, mientras que la duda se apoya en la ignorancia, en el temor.
Cuando invocamos al Ángel de la Fe, nos sentimos bien plantados, enfrentando las limitaciones que tenemos dentro de nosotros y alrededor nuestro, y una vez que hemos reestructurado nuestra Fe y nuestro idealismo, entonces podemos empezar a concretar nuestra espiritualidad, recién hallada, traduciéndola en acción.
Nos da capacidad de compartir lo que tenemos y seguir siendo lo que somos; puede llevarnos simultáneamente no sólo hacia la superior comunión que tal vez busquemos, sino también hacia la solidez y la estabilidad de las relaciones que son capaces de resistir y reconstruirse a pesar de las fluctuaciones internas y externas de nuestras vidas cotidianas.
Nos permite darnos tiempo de quietud para sintonizarnos con nuestro centro y despejar de nosotros los escombros de cada día; dejar que nuestros sentimientos sigan su propio curso.
El Ángel de la Fe declaró que: “Si quieres volar y no sabes cómo ni adonde o cómo puedes elevarte de la tierra, las alas las puedes desplegar muy velozmente con tu fe”.
“Imagina que en tu espalda cada una de tus fibras se convierte en hilos de luz blancos y celestes que se van entretejiendo lentamente hasta que sientas que se convierten en alas.
“Elévate con ellas hasta el lugar más sagrado que imagines; podrás ir a una montaña, a un lago, a una inmensa llanura o a un lugar imaginario.
“Remóntate, vuela y logra el milagro mayor: te elevarás con tu corazón y sentirás la liviana sensación de amor que es la fe en tu libertad interior”.
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ÁNGELES DE LA ENERGÍA
Se entiende como energía espiritual; es la carga de la fuerza, de entusiasmo, es el empujón con el que los seres humanos dan comienzo a sus proyectos, a sus actividades. Sin esto, la vida sería un escuálido trajín carente de alegría y de interés.
Estos Ángeles están presentes en cada ritual, en cada ceremonia religiosa, sobre la cual derraman la flamante fuerza de la que son portadores.
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PROGRAMACIÓN ANGÉLICA Nº 3
Apertura hacia el Ángel
Siéntate cómodamente en tu “espacio sagrado” con los pies bien apoyados contra el suelo y los ojos cerrados. Sentí la presencia de tu Ángel cada vez más cerca de ti. Imagínate que sus alas te envuelven dulcemente.
Inspira y expira suavemente y sentí la presencia de tu Ángel cada vez más cerca de ti. Inspira esta intimidad y deja que surja de tu interior una pregunta.
Concentra la atención en tu corazón. Presenta la pregunta que piensas hacer en tu corazón, visualizando en él las palabras escritas.
Cuando escuches las palabras en tu corazón, abre los ojos y escribí la pregunta en un papel. Vuelve a cerrar los ojos.
Con las palabras de tu pregunta en tu corazón y en tu mente, entra en contacto con tu profundo deseo de escuchar la voz de tu Ángel. Escucha en tu corazón y en tu garganta. Mantente consciente de cada sensación que emerge. Los Ángeles llegan a nosotros a través de los sentimientos, de modo que ésta puede ser la primera forma de contacto. Deja salir los sentimientos y ábrete a las palabras que llegan.
Escribí todo lo que recibas, ya sean palabras, imágenes o sensaciones.
Recuerda agradecer a tu Ángel el mensaje.
Relee lo que has recibido.

Publicado por María Elena Syro P






























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